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A la vista, más señales de dictadura y aislamiento

Soberanía e irrealidad. No faltan, día con día, nuevas señales de avance del proyecto en construcción de un régimen dictatorial. Sea llevada por la coyuntura y la improvisación, o por un plan preconcebido desde el sexenio pasado, la presidenta parcería contemplar la opción de envolver al país en una coraza nacionalista dirigida a un (inviable) aislamiento. Bajo la bandera de la soberanía, el propósito (hoy por hoy impracticable) parecer ser el de mantener lejos de la mirada internacional, las impunidades y arbitrariedades internas, la supresión de derechos y libertades, los datos reales de estancamiento, deuda, desempleo, desabasto de bienes básicos y decadencia de los servicios públicos.

La cortina de nopal. Ya lo dijo la presidenta en la continuación de su ukase para que su pueblo no vea TV Azteca: es en la mañanera donde está la posibilidad de establecer qué es verdad y qué es mentira. Sí. Al modo de los países del bloque soviético y sus naciones subsidiarias, antes de su implosión en medio de la incompetencia y la asfixia totalitaria. “Cortina de hierro”, llamó Churchill ese cerco levantado por los regímenes del socialismo real. “Cortina de nopal”, replicó el humor (negro) mexicano para ilustrar el cerco proteccionista y los intentos de Díaz Ordaz de mantener a los mexicanos a salvo de “ideas y las doctrinas exóticas” y de la influencia de potencias extranjeras.

Ruinoso. De persistir la protección presidencial a la narcopolítica enclavada en el régimen (y puesta al descubierto del mundo en estos días) y de empeñarse en la respuesta beligerante a la beligerancia de EU y sus aprestos de guerra en territorio mexicano contra los cárteles y su entramado en el poder, no parecería haber más destino que un enfriamiento o un corte ruinoso de los vínculos comerciales, tecnológicos y laborales de México con Estados Unidos.

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