Lo anunciaron primero y lo cumplieron después. Mandó López Obrador al diablo las instituciones y los gobiernos morenistas han cumplido el encargo.
Funcionaba muy bien el INE y lo corrompieron hasta el tuétano. Funcionaba bien el INAI y lo desaparecieron. Prostituyeron al Ejército dándoles aduanas y puertos y permitiéndoles absoluta opacidad en los contratos de los megaproyectos. Pudrieron a la Marina dejándola participar en el huachicol fiscal, el mayor fraude en la historia de las finanzas nacionales. Liquidaron el Seguro Popular y lo sustituyeron por el IMSS Bienestar y así se pasó de 31 a 44 millones de mexicanos sin servicios de salud. Desmantelaron el Poder Judicial y lo transformaron en instrumento servil del Ejecutivo. Degradaron la Presidencia de la República: desde ahí se protege a delincuentes y corruptos, se miente por sistema todas las mañanas.
Lo que tocan lo descomponen. No les molesta la corrupción si son leales al partido y dóciles ante la presidencia. Morena brinda impunidad a los suyos. El pésimo manejo de la pandemia de Covid dejó 800 mil muertos. López Gatell no está tras las rejas sino en un exilio dorado en Suiza. Otro que está en Suiza es Amílcar Olán, prestanombres de los hijos de López Obrador, que ahí buscó refugio luego de traspasar a sus cuentas tres mil millones de pesos.
Durante años López Obrador vendió a los mexicanos que el sistema político estaba dominado por “la mafia del poder”. Un grupo pequeño de grandes empresarios era quien movía los hilos, los políticos prianistas sólo acataban órdenes. Llegó López Obrador a la presidencia. Los antiguos miembros de esa asociación mafiosa pasaron a integran su Consejo Asesor Empresarial. Slim, que había sido señalado como prestanombres de Salinas en la privatización de Telmex, obtuvo lucrativos contratos con los megaproyectos. Alfonso Romo, beneficiario del Fobaproa, pasó a convertirse en Jefe del Gabinete de López Obrador. ¿Existió la mafia del poder o sólo fue un instrumento retórico para demonizar a los empresarios?
La mafia del poder existe. Es real. Funciona. La forman empresarios sumisos al gobierno a cambio de contratos. La conforman las Fuerzas Armadas, que gozan de impunidad para violar derechos humanos y licencias para los negocios turbios. La mafia también la integra el crimen organizado a cambio de apoyo electoral. La cuarta pata de esta mesa mafiosa la constituye la alta jerarquía de Morena, a la que se le permite la corrupción a cambio de lealtad perruna.
Morena llegó al poder con la bandera del combate a la pobreza. En un célebre video López Obrador confiesa que el apoyo a los pobres era sólo una estrategia política. Los necesitados que reciben apoyos son votantes cautivos. Morena llegó al poder para instaurar la nueva mafia. Tienen en su bolsillo a los jueces, la fuerza de los militares, los programas socioelectorales, un poderoso aparato de propaganda y medios que viven de elogiar rastreramente al gobierno. La mafia del poder controla México.
Degradaron las instituciones para facilitar su control. Poder que no pueden controlar lo destruyen para mejor colonizarlo. Ocurrió con el Poder Judicial y ahora con el INE. ¿Qué clase de elecciones vamos a tener con un instituto electoral tomado por la corrupción morenista?
Clara Jusidman ha señalado que los servidores de la nación, que conocen a detalle a los beneficiarios de los programas sociales, estarán presentes en los centros electorales para ejercer presión sobre los votantes. Debemos estar alertas e inscribirnos como ciudadanos para vigilar las casillas. La mafia tiene el poder. Nosotros sólo contamos con el poder de nuestros votos. La mafia del poder contra el voto individual. Una pelea desigual. Se puede ganar.
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