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Taddei, la neoliberal infiltrada en la 4T

Como indica el libreto, empezó el deslinde respecto de Guadalupe Taddei. Ya no es esa servidora pública ejemplar y austera, y ahora empieza a escarbarse en su pasado: de humanista se empieza a esbozar una neoliberal cualquiera, que viene de ese pasado de réprobos, antes de que iniciara el renacimiento de México con la 4T.

Algo pasó en los últimos días y horas, que la presidenta Claudia Sheinbaum optó por culpar a otros de lo que ahora ocurre en el INE.

Ahora, la sonorense es solo obra de la fatalidad de la tómbola y del orden cronológico de su biografía pública: estuvo en un OPLE cuando Lorenzo Córdova presidía el INE y avanzó en su estado cuando lo gobernaba el panista Guillermo Padrés.

Pero el relato tiene una deficiencia, ya que los Taddei son cercanos al gobernador Alfonso Durazo, al grado de que uno de ellos hace las funciones de secretario particular y otro se encarga del elefante blanco en que se convirtió la empresa que desarrollaría el litio; pero los lazos alcanzaron, también, para que se nombrara al cuñado del hermano del gobernante, José Alfredo Pérez de Acha, en un área sustantiva del INE.

Lo de Padrés también tiene miga, porque uno de los personajes más funestos del morenismo trabajó con el entonces gobernador y, hasta donde se sabe, Sergio Gutiérrez Luna era solícito y eficiente con su jefe.

Esta vez no alcanzará con echar la culpa a otros, por más despliegue propagandístico que se haga, por la sencilla razón de que la desfachatez de Taddei estuvo acompañada por los servicios que le rindió a Morena y a los partidos satélites que la acompañan.

Como presidenta del INE empujó y operó para conceder una sobrerrepresentación al bloque oficial, que terminó propiciando el desvanecimiento de los controles que existían sobre el ejercicio de gobierno, porque distorsionó la fuerza real de los partidos en la Cámara de Diputados. Las ruinas están a la vista: el INAI desaparecido y el Poder Judicial capturado, incluido el Tribunal Electoral, donde la peor integración de la historia fue recompensada con la prolongación de los encargos.

Sí, el paso de Taddei por el INE es lamentable y apenas estamos conociendo la punta de un iceberg; pero no es casualidad lo que ocurrió y más valdría aceptarlo, no vaya a ser que en los relevos se reedite el afán depredador y, ahora sí, se acabe de dar sepultura a lo que fue una de las instituciones más respetadas y confiables.

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