Matar o morir. Llega a su fin la temporada de Grandes Ligas del beisbol. Y dos frases se repetían este martes en las secciones deportivas de los medios de México y Estados Unidos. Vísperas del cuarto juego de la Serie Mundial. “No hay mañana para los Rays”, remachaba un conductor. “Es noche de matar o morir”, dramatizaba otro.
Base por bolas. Se referían a que los Rays llevaban ya perdidos los tres primeros juegos frente a los Brewers, de una serie que se llevaría el primero en ganar cuatro. Este cuarto juego podría ser el último de la retemplada y empezaba al límite de la hora de envío de estas líneas a La Aurora. Y, coincidentemente, este aficionado leía un tuit sobre el desperdicio que la presidenta estaba haciendo de una nueva oportunidad de ponerse al adelante en un juego de seis entradas, de las cuales ya ha consumado dos. Desde la loma de los disparaos, con la casa llena de contrarios, le propina un valioso ponche a la hasta ayer presidenta del INE y sus coaches. Y por allí le puede al árbitro electoral la dignidad y la credibilidad perdidas. Pero en lugar de eso, le regala la base al siguiente adversario y entra otra carrera de caballito, gracias a sus lanzamientos descontrolados contra Lorenzo Córdova, que ni siquiera está en la caja de bateo. Así no habrá mañana para el IE y la democracia.
Sigue siendo el rey. El beisbol sigue siendo el rey de los depones en las regiones beisboleras. Allí la gente se resigna de malos momentos con la expresión: “así es esto… del beisbol”. Emilio García Riera aseguraba, desde el título triunfalista de un libro memorable, que El cine es mejor que la vida. Pero también creo, con modestia, que el beisbol es, simplemente, la vida.
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