El liderazgo de Donald Trump se debilitó por la suma de errores, sus excesos verbales y comenzó a ser visto como un lastre político en los comicios. Varios candidatos del partido Republicano temerosos de un descalabro electoral han preferido guardar distancia con el presidente en la recta final de sus campañas intermedias al Capitolio.
Reportes de las cadenas televisivas de EEUU señalan que diversos candidatos republicanos en campañas competitivas en contra de demócratas han solicitado explícitamente a Trump que no los mencione, ni haga campaña por ellos dado que su respaldo les resta posibilidades a su reelección.
Hace una semana en un acto en Tennessee, un militante le gritó a Trump: ¡Te queremos! El presidente reaccionó diciendo: Es increíble el cariño. Podría decir las cosas más estúpidas y ustedes me aplaudirán. Y tal como lo dijo, el público le aplaudió entre risas.
Candidatos republicanos manifestaron su malestar por las declaraciones salidas de tono de Trump que ofenden a los votantes y los alejan del partido en momentos electorales críticos.
Aunque Trump parecía presumir del control sobre su audiencia, la Casa Blanca aclaró que el presidente tiene una manera especial de conectarse con las masas y que trata de emplear un lenguaje de sentido común al defender fronteras fuertes, reducir impuestos y mantener fuerte al ejército.
De cualquier forma, al salirse del guión el presidente y divagar sin sentido, el mal estaba hecho. Actualmente, solo lo apoya un tercio del electorado. Es el presidente más impopular de la historia moderna.
Entre los principales disensos contra Trump están el acuerdo energético de Rusia, el rechazo a las deportaciones masivas, la guerra contra Irán, el aumento de precios a productos básicos y la inflación.
Donald Trump ha sumado un error tras otro que probablemente facilitarán al partido Demócrata ganar ambas cámaras del Capitolio el 3 de noviembre próximo, que producirá un ambiente de parálisis institucional y bloqueo entre ejecutivo y legislativo en los próximos dos años.
Por encima de los cálculos matemáticos para ganar escaños, Trump parece priorizar la pureza ideológica de su movimiento de derecha proteccionista y populista; apoyado por su base MEGA y el control absoluto del partido Republicano influenciado por sus voces más radicales y el desplazamiento de los moderados.
En una docena de distritos de EEUU tradicionalmente republicanos ahora los candidatos demócratas llevan la delantera en Florida, Arkansas y Carolina del Norte.
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