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Los 31

Treinta y uno.

Eso es todo.

Treinta y un diputados separan al oficialismo de perder el poder de modificar la Constitución sin pedirle permiso a nadie más. Lo que se llama mayoría calificada.

No necesita perder la Presidencia, que además no se elige en 2027. No necesita convertirse en minoría. Ni siquiera necesita dejar de controlar la Cámara.

En 2024, los tres partidos recibieron 364 curules. Para una mayoría calificada en una Cámara completa hacen falta 334. Con 333, 31 curules menso, el poder cambia de naturaleza. Sigue siendo mayoría. Puede aprobar legislación ordinaria y el Presupuesto en los términos que marca la Constitución. Puede gobernar. Lo que ya no puede hacer es reformar por sí solo la Constitución. [i]

31. Treinta y un curules para recuperar un poco de control en esta pesadilla.

Mientras tanto, el gobierno hace cuentas porque está cerca de la quiebra técnica. Ya no le alcanza para pagar la elección intermedia.

Porque México recauda poco. Muy poco. Es uno de los países con menor recaudación tributaria de la OCDE y Hacienda pretende llevar los ingresos tributarios al 15.9 por ciento del PIB en 2027, según su propia medición. Sería un máximo histórico. Y dice que sin crear nuevos impuestos generales. [ii]

El truco está en “generales”.

Porque está decidido a encontrar el dinero que falta.

Y curiosamente, también estamos aprendiendo a registrar mejor a los mexicanos y sus hábitos convenientes.

La nueva Ley de Economía Digital busca reducir el efectivo, multiplicar los pagos electrónicos, incorporar la CURP Digital a la contratación de servicios financieros y avanzar hacia la aceptación de pagos digitales en los tres órdenes de gobierno. El gobierno presume entre sus beneficios, la formalización.[iii]

Traducido al español de ventanilla, cada vez será más difícil desaparecer del radar federal. Tendremos una huella digital que el gobierno usará al estilo Big Brother para supervisarnos y peor, para fiscalizarnos.

También aparece la “armonización catastral”. Clave Única Catastral. Cédula Única Catastral y Registral. Plataforma Nacional. Información inmobiliaria homologada e interoperable.[iv]

Una ley atorada desde el calderonismo. Con todo lo que odian ese sexenio siempre acaban imitándolo.

Dicen que no es un nuevo predial. Aunque solo están queriendo aumentar un 60% en promedio el costo de tener tu propiedad. Ya sabemos que será mucho más. Y con repercusiones sociales que ni ellos se imaginan. Todo por sacar dinero rápido.

No suena muy Transformador que digamos. Pero es que ahí hay dinero cautivo. Y sin tener que arreglar ni un bache más.

Prometen una infraestructura nacional mucho más eficaz para saber qué tienes, dónde lo tienes y cuánto vale comercialmente. Es decir, que si no pagas, te lo quitan y el gobierno se enriquece con el subtítulo de la subutilización. O de tu morosidad fiscal. Porque nos pondrán a decidir entre comer o pagar un impuesto elevadísimo para poder tener un techo.

Como ya lo del huachicol no está saliendo, nos vamos a la especulación inmobiliaria. Todo esto es un escenario puesto a modo para negocios de la Transformación y sus socios. Y que el gobierno saque mucho dinero de eso.

Y todavía falta lo de la aduana.

México decidió que también había llegado la hora de apretar fuerte ahí.

La reforma a la Ley Aduanera endureció controles sobre importadores, agentes aduanales, almacenes, recintos fiscalizados y empresas IMMEX. Hay más obligaciones documentales, expedientes electrónicos, garantías, controles sobre importaciones temporales y sanciones más severas. El SAT sostiene que el propósito es combatir el contrabando y la evasión sin perjudicar a quien cumple.[v]

Ojalá fuera así. Porque todo es extorsión.

La medida está empezando a afectar a muchos sectores productivos del país.

Y eso que en el Congreso también se ha advertido que un régimen más severo de responsabilidades y sanciones puede elevar costos y riesgos para importadores, maquiladoras y otros participantes de las cadenas productivas y exportadoras.[vi]

Pero no les importa. Luego lo componen. Ahorita les urge el dinero para la elección intermedia. Para acarreo y compra de votos. Para sus programas clientelares. Si no, no hay más Transformación.

Es una costumbre del Estado mexicano morenista. Cuando no le conviene distinguir suficientemente rápido entre el tramposo y el que trabaja, hace más extensa la red de pesca.

Y después pregunta porqué todos se quejan de estar atrapados. Seguro son adversarios. No son “pueblo”.

Por separado todo suena precioso, caray.

Modernización.

Formalización.

Eficiencia.

Combatir el contrabando es correcto. Cobrar impuestos es correcto. Tener catastros confiables es correcto.

El asunto cambia cuando ponemos todas las piezas sobre la misma mesa con tres patas más cortas.

Menos efectivo. Más trazabilidad. Más información financiera y bancaria. Más marcaje personal. Catastros conectados. Registros interoperables. Menos secreto bancario. Más impuestos. Más obligaciones aduaneras. Más obligaciones ciudadanas. Mayor fiscalización. Sanciones más severas. Menos servicios eficientes. Una meta histórica de recaudación que solo servirá para paliar un boquete presupuestal del tamaño de la luna y una deuda federal impagable.

Lo hemos dicho hasta el cansancio. La deuda y el saqueo del país no lo pagan los políticos. Lo pagamos los ciudadanos.

No hace falta inventar una conspiración.

Basta con leer las nuevas leyes.

El Estado mexicano necesita más dinero y está construyendo instrumentos anticonstitucionales para encontrarlo.

El problema es que tenemos un Estado con instrumentos y sin contrapesos. A eso se llamaba antes oposición. La misma que hoy está coptada por sus propios intereses.

Porque las herramientas del Estado deben sobrevivir a los gobiernos. Y las instituciones democráticas no existen para protegernos del gobernante que jamás abusaría del poder. Existen para protegernos del que sí.

Y ahí regresamos a los 31.

Hay que ser precisos. Todo lo anterior son leyes secundarias y se aprueban con mayoría simple. Los 31 no frenan eso. Frenan lo que viene después, que es el cambio la Constitución. Que es donde la Transformación se engolosina.

Porque mientras el régimen entendió perfectamente para qué sirve el Congreso, la oposición parece seguir utilizándolo como estudio de televisión.

Una declaración por aquí. Una conferencia por allá. Un video indignado. Un tuit furibundo. Una fotografía desde el extranjero con cara de salvador de la República en peligro.

Y mañana, otra vez. Sin hacer nada más.

La oposición mexicana lleva años anunciando que va a salvar al país.

Quizás podría empezar por aprender matemáticas.

Treinta y uno.

No necesita prometer la reconquista de México. No necesita descubrir otro candidato providencial. No necesita más viajes legislativos al extranjero para “encontrar” ideas. No necesita organizar otro foro ni mesa de diálogo para diagnosticar lo que muchos ciudadanos diagnosticamos desde hace ocho años. La destrucción del país.

La oposición necesita competir por diputados.

La realidad es que en el 2024 Morena, PT y Verde obtuvieron el 72.8 por ciento de la Cámara.[vii]

Ésa fue la verdadera joya de la elección.

No solamente fue ganar.

Convertir una mayoría electoral en poder constitucional.

¿Cómo? Con una regla tramposa de sobrerrepresentación leída por coalición y no por partido. Con plurinominales repartidos a favor del bloque. Con chantaje y extorsión a legisladores para cambiarse de bando. Con una aritmética que la oposición nunca se tomó la molestia de estudiar o prevenir.

Y todavía la oposición sigue discutiendo quién se sienta junto a quién mientras hacen viajecitos europeos sin sentido.

Tal vez convendría que PAN, PRI y Movimiento Ciudadano ya entendieran qué se elige en 2027.

No es Palacio Nacional.

Es San Lázaro.

Y ahí no necesitan un milagro.

Necesitan construir candidaturas competitivas, cuidar distritos, dejar de regalar territorios, dejar de decir que van solitos, encontrar ciudadanos capaces de ganar elecciones y comprender que una diputación no es un premio de consolación para dirigentes que llevan veinte años perdiendo.

Necesitan regresar a hacer política.

Algo que hoy parece un concepto muy exótico.

Los 31 por supuesto, son una referencia respecto de la integración surgida de 2024. No significa que baste arrebatar exactamente 31 distritos. En 2027 se repartirán nuevamente 300 diputaciones de mayoría y 200 plurinominales. La composición dependerá de votos, distritos, coaliciones y representación proporcional.

Pero el número explica perfectamente la dimensión del asunto.

Treinta y uno.

No para borrar lo ya reformado. Revertir una reforma constitucional requiere nuevamente las mayorías constitucionales correspondientes.

No existe una tecla de borrar en la Cámara.

Pero sí para cerrar la puerta a lo que sigue.

Explicado con palitos y bolitas. Toda reforma constitucional necesita también al Senado, que no se renueva en 2027. Pero necesita primero a los diputados. Y esos sí se votan.

Para que el siguiente cambio constitucional ya no pueda hacerse entre los legisladores convenientes.

Para que haya que buscar al adversario.

Convencerlo.

Negociar.

Modificar.

Ceder.

Esa cosa incómoda que alguna vez llamamos política.

Las democracias no se construyeron confiando en que el gobernante será bueno.

Se construyeron suponiendo que algún día podría no serlo.

Por eso existen los contrapesos.

Para impedir el gobernar sin límites.

Así que quizás la oposición debería dejar por un rato de buscar al hombre o la mujer que salvará a México en 2030.

Tiene una tarea bastante más cercana.

Junio de 2027.

Trescientos distritos.

Doscientas plurinominales.

Y un número que debería estar escrito en los pizarrones de todas sus oficinas.

Porque a veces para ponerle un límite al poder no hace falta ganar el país.

Solo hace falta dejar de perder el Congreso por mera omisión.


[i] Constitución Política, artículo 135, que exige dos tercios de los legisladores presentes. Con asistencia plena, 334 de 500. Integración de la Cámara. N+, Mayoría calificada en la Cámara de Diputados.

[ii] Paquete Económico 2027, meta de ingresos tributarios y estrategia recaudatoria. Secretaría de Hacienda, Paquete Económico 2027.

[iii] Objetivos y funcionamiento de la Ley de Economía Digital. Gobierno de México, Ley de Economía Digital.

[iv] Iniciativa de armonización catastral y registral. Sistema de Información Legislativa, iniciativa catastral.

[v] Reforma a la Ley Aduanera, controles, obligaciones y régimen sancionador. Sistema de Información Legislativa, Reforma a la Ley Aduanera.

[vi] Debate legislativo sobre responsabilidades, sanciones y posibles efectos para empresas participantes del comercio exterior. Cámara de Diputados, Gaceta Parlamentaria.

[vii] Integración resultante de la elección de 2024 y representación en la Cámara. INE, Consejo General, acuerdo de asignación de diputaciones.

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