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El presupuesto que Morena te quitó

Morena presume que el presupuesto de 2027 será uno de los más grandes de la historia: 10.6 billones de pesos. Pero un presupuesto no se juzga por el tamaño de la bolsa, sino por sus prioridades y por los resultados que produce. La verdadera pregunta es sencilla: ¿qué recibe cada mexicano a cambio de pagar más impuestos y cargar con más deuda?

La respuesta está en los detalles que el discurso oficial intenta esconder. No se trata de una discusión técnica reservada a economistas. El presupuesto define si habrá medicinas, maestros, carreteras y oportunidades. También revela, mejor que cualquier discurso, a quién sirve realmente un gobierno cada año.

En salud, el presupuesto global aumentará y sería deshonesto negarlo. Sin embargo, 78% de los recursos adicionales se concentrará en la población con seguridad social. Para quienes dependen del IMSS-Bienestar, el gasto por persona seguirá 3.2% por debajo del nivel de 2018. Al mismo tiempo, los mexicanos sin acceso efectivo a servicios de salud pasaron de 20.1 millones en 2018 a 44.5 millones en 2024.

Es decir, Morena gasta más, pero deja a más personas sin atención. Además, el programa para fortalecer los servicios estatales de salud sufrirá un recorte real de 85.7%, mientras disminuyen recursos para salud materna, sexual y reproductiva. La supuesta federalización no corrigió las desigualdades: las hizo más evidentes.

En educación sucede algo parecido. El gobierno anuncia un aumento agregado, pero esconde los recortes internos. Educación inicial perdería 51.5%; La Escuela es Nuestra, 25.5%; la investigación científica, 22.4%; educación media superior, 0.2%, y educación para adultos, 1.7%.

México Evalúa aporta una comparación demoledora: en 2026 el gasto educativo por habitante sería 11% menor que en 2015. La inversión en infraestructura educativa permanece 34% por debajo de la ejercida en 2013. Aquellos gobiernos que Morena califica todos los días como “neoliberales” destinaban más recursos por persona a educar y más dinero a construir y mejorar escuelas.

También está la infraestructura, para 2027 el gasto total de inversión pública disminuiría 12.3% en términos reales. La inversión en carreteras y caminos caería 18.6%. En contraste, los recursos para nuevos trenes aumentarían 28.5%; la inversión de la Defensa, 43.5%, y la de Marina, 79.4%.

No es austeridad, es una elección política. Morena no dejó de gastar, decidió gastar en sus obras faraónicas que hasta hoy han demostrado ser poco útiles, sus empresas y sus prioridades, aunque eso signifique menos carreteras, escuelas, hospitales y capacidad productiva.

México Evalúa advierte otra diferencia respecto de los años anteriores a Morena. Entre 2008 y 2018 el déficit público promedió 2.7% del PIB. Para 2026 se estima en 4.1%. El gobierno recauda y gasta más, pero también se endeuda mucho más. Además, Pemex se ha convertido en un competidor directo de los servicios públicos: en 2025 entregó al gobierno alrededor de 240 mil millones de pesos, pero recibió cerca de 396 mil millones en transferencias.

El problema no son las pensiones ni los apoyos sociales, el problema es que Morena se negó a construir un sistema fiscal sostenible, debilitó el crecimiento y desperdició recursos en proyectos poco rentables. Ahora paga sus decisiones reduciendo el margen para las áreas que determinan el futuro del país.

Eso es el presupuesto que Morena te quitó: el médico que no te atiende, el medicamento que no llega, la escuela que no se repara, la carretera que no se construye y la deuda que tendrán que pagar sus hijos.

Morena podrá presentar cifras históricas y presupuestos millonarios, pero detrás de cada billón existe una decisión y la decisión de este gobierno ha sido clara: gastar más en conservar el poder y menos en construir el futuro.

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