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Huele a huachicol, no a tequila

 Los empresarios que hicieron negocios con los hijos del expresidente López Obrador deben ver, con frío en la espalda, lo que sucede con la familia Beckmann.

Esta reunión que reveló El Universal, de cinco horas, entre los empresarios Juan Domingo Beckmann, Mauricio Garduño González, dos hijos de AMLO y el exjefe de escoltas de López Obrador, tal vez tenga una segunda parte, aunque ya no en un restaurante toscano ni con vinos de mil dólares, sino en gélidos tribunales en Estados Unidos.

Durante los últimos 15 años la familia Beckmann ha multiplicado sus inversiones en Estados Unidos, donde han comprado y desarrollado 464 mil 515 metros cuadrados, fundamentalmente en Florida, Illinois y Minnesota.

La fortuna de los Beckmann en propiedades comerciales en el país vecino, solo en propiedades comerciales, asciende a más de mil millones de dólares, de acuerdo con el índice de multimillonarios de Bloomberg.

Son los amigos de dos hijos de López Obrador, uno de ellos (Andy) está señalado en investigaciones en México por huachicol fiscal (contrabando de combustible) y posiblemente en Estados Unidos, país que le retiró la visa.

La aparición de los Beckmann, tequileros, en una empresa creada en el sexenio del papá de Andy, para suministro de lubricantes y combustibles en zonas portuarias, arroja luces sobre un delito que se persigue aquí y en estados Unidos, donde los Beckmann tienen inversiones millonarias.

Si están en acciones que sean sospechosas de delitos con los hijos del expresidente, esa fortuna en bienes inmuebles podría esfumarse. O tener problemas serios.

Héctor de Mauleón publicó en El Universal que el 17 de julio de 2020, Juan Domingo Beckmann y Mauricio Garduño González constituyeron JDBL y Compañía, SA de CV.

Se trata de una sociedad creada durante el gobierno de López Obrador y con el objetivo de realizar inversiones en construcción, infraestructura, administración y gestión de puertos.

El dato que enciende las luces está en otra de sus actividades autorizadas: el “suministro de combustibles y lubricantes” en zonas portuarias. O sea, el abastecimiento de combustible a embarcaciones.

Del tequila a los combustibles, en el sexenio de AMLO, el sexenio del huachicol fiscal.

Beckmann y Garduño son precisamente los empresarios que, reveló Mauleón en El Universal, se reunieron el 21 de agosto con Gonzalo y Andrés Manuel López Beltrán en un restaurante de la Condesa.

¿Una reunión de amigos?

El punto es el contexto: Estados Unidos acaba de retirarle la visa a Andrés Manuel López Beltrán, lo que fue confirmado por el propio Andy, por motivos que en Washington mantienen bajo reserva.

Hay otro dato llamativo. Andy ha sido señalado en testimonios relacionados con una carpeta de la FGR sobre una presunta red de huachicol fiscal.

Es ahí donde la sociedad de Beckmann y Garduño adquiere otra dimensión. Otro aroma, y no es a tequila: JDBL y Compañía fue constituida para invertir en puertos y está expresamente facultada para suministrar combustibles y lubricantes en ellos.

Y sus socios aparecen reunidos con un personaje tóxico para Estados Unidos, que le prohibió la entrada, presumiblemente lo investiga, está mencionado públicamente en expedientes sobre huachicol fiscal.

Para los Beckmann, entonces, ya no basta con explicar de qué hablaron aquella tarde en el “laboratorio gastronómico” de la Condesa.

Más bien tendrían que aclarar qué papel juega JDBL y Compañía en el negocio de los combustibles, qué operaciones ha realizado en puertos mexicanos y cuál es su relación con los hermanos López Beltrán.

Seguramente en Estados Unidos, cuyas autoridades también siguen el tema, querrán oír esas explicaciones.

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