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Jordan Bardella: El heredero eclipsado que espera su turno

Bardella ahora es la cara joven de la extrema derecha europea. Forma parte del grupo Patriotas por Europa, una agrupación euroescéptica que reúne a partidos nacionalistas y de derecha radical del continente

Hasta hace unas semanas, Jordan Bardella parecía destinado a ser el rostro de la derecha dura francesa en las elecciones presidenciales de 2027. A sus 30 años ya es presidente de Agrupación Nacional (RN), el partido de Marine Le Pen, y aparecía en las encuestas como uno de los favoritos para llegar al Palacio del Elíseo en las próximas elecciones en 2027. Era, además, la apuesta de una organización que llevaba años preparando su llegada al poder.


Pero en la lucha por el poder nada está escrito. En julio, un tribunal de apelaciones redujo la inhabilitación electoral que pesaba sobre Le Pen después de que la líder del RN fuera condenada por malversar fondos del Parlamento Europeo. La condena no fue anulada, sino que la corte mantuvo su culpabilidad, pero redujo la prohibición de ejercer cargos públicos a un periodo que la francesa ya había cumplido. Eso le abrió nuevamente el camino para competir por la presidencia, algo que ella aprovechó de inmediato para anunciar su candidatura.


La consecuencia para Bardella fue inmediata. El que parecía estar llamado a encabezar la candidatura presidencial de la extrema derecha francesa volvió a ocupar un papel secundario, el de heredero político, presidente del partido y posible candidato a primer ministro si Le Pen consigue llegar al Elíseo, y si quiere. No es un papel menor, aunque sí es distinto del que Bardella parecía estar construyendo para sí mismo.


Jordan Bardella nació el 13 de septiembre de 1995 en Drancy, en el departamento de Seine-Saint-Denis, al noreste de París. Creció en una familia de clase trabajadora de origen italiano y se incorporó muy joven a la política. Con tan sólo 17 años entró al entonces Frente Nacional, que después se convertiría en RN. No llegó como una figura conocida ni como heredero de una familia política. Fue, simplemente, un militante juvenil.


El canto del poder lo convenció de dejar los estudios superiores sin completar una carrera universitaria y se dedicó de lleno a la organización política. Esa decisión marcó su trayectoria posterior que se desarrolló casi enteramente dentro del RN. No tuvo una larga carrera profesional fuera de la política ni pasó por gobiernos, empresas o administraciones públicas antes de convertirse en uno de los principales dirigentes del partido.


En 2024 la agencia de noticias Reuters describió su ascenso como el resultado de una apuesta personal de Le Pen, que en 2019, cuando Bardella tenía apenas 23 años, lo convirtió en cabeza de lista del RN para las elecciones al Parlamento Europeo. La apuesta funcionó. El partido obtuvo una victoria importante y Bardella se convirtió en eurodiputado.


Su ascenso continuó a una velocidad poco habitual, aunque bien protegido por la dueña del partido en el que milita. En 2019 fue elegido vicepresidente del RN, poco después, en 2021, asumió provisionalmente la presidencia mientras Le Pen se concentraba en su campaña presidencial. Y en noviembre de 2022, con apenas 27 años, fue elegido presidente del RN, con lo que se convirtió en el primer dirigente del partido que no pertenecía a la familia Le Pen, algo que no es menor.


Bardella ahora es la cara joven de la extrema derecha europea. Forma parte del grupo Patriotas por Europa, una agrupación euroescéptica que reúne a partidos nacionalistas y de derecha radical del continente.


Como dicta el guión, el francés mantiene la migración al centro de su discurso. Durante la campaña europea de 2024, Bardella presentó las elecciones como una especie de referéndum sobre la inmigración y defendió que Francia debía recuperar el control sobre quién puede entrar al país. Junto con este tema también mantiene la seguridad y el endurecimiento de las políticas migratorias en su agenda.


También es un político nacionalista y euroescéptico, algo que se hace evidente al ver que, si bien el RN ha moderado su discurso sobre una posible salida de Francia de la Unión Europea, Bardella mantiene una posición crítica frente a la integración europea y ha defendido que Francia recupere competencias que actualmente corresponden a las instituciones comunitarias.


El verdadero salto nacional de Bardella ocurrió en las elecciones europeas de junio de 2024, cuando el RN obtuvo una victoria contundente. Él encabezaba la lista del partido y consiguió convertir el resultado en una demostración de fuerza contra Emmanuel Macron. El presidente francés respondió disolviendo la Asamblea Nacional y convocando elecciones legislativas anticipadas.


Eso provocó que por primera vez Bardella apareciera como algo más que el joven heredero de Le Pen. Se convirtió en la posible cara de un gobierno nacional. Durante las elecciones legislativas de ese verano, el RN terminó como la fuerza individual con más votos en la segunda vuelta, aunque quedó lejos de obtener la mayoría absoluta de escaños. La izquierda, el centro y parte de la derecha tradicional lograron impedir que el partido de Le Pen llegara al gobierno. Bardella, sin embargo, ya había demostrado que podía movilizar a una parte considerable del electorado francés.


Pero justo cuando parecía que el paso obvio era llegar a la presidencia del país, algo que parecía verse reflejado en las encuestas que lo colocaban por primera vez como hipotético ganador, apareció el problema que ahora vuelve a colocarlo detrás de Le Pen, a quien de repente se le abrió el camino hacia la candidatura gracias a un tribunal que le redujo la sentencia.


Francia tiene un sistema en el que el presidente y el primer ministro desempeñan funciones diferentes. Si Le Pen ganara la elección presidencial, tendría que nombrar a un primer ministro capaz de dirigir el gobierno y conseguir apoyo parlamentario. Bardella podría ocupar ese lugar.


No existe, hasta ahora, una designación formal que permita afirmar que será el candidato de Le Pen para primer ministro, pero su posición dentro del RN, su liderazgo parlamentario y sobre todo su condición de heredero político lo convierten en una posibilidad evidente. Todo parece apuntar a que enfrente tendrán a la otra cara de la moneda, a Jean-Luc Melenchon, que agrega un capítulo más a su búsqueda de poder. ¿Qué harán los franceses? La elección no es fácil.

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