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Harto de estar harto…

Madrid.- “Harto ya de estar harto, ya me cansé, de preguntarle al mundo por qué y por qué”. Así versa una canción del álbum Vagabundear de Joan Manuel Serrat.

Hoy quiero subrayar el HARTAZGO que han producido los gobiernos de la cuarta transformación, encabezados por el tabasqueño enloquecido y por su pupila científica.

HARTAZGO porque juraron y perjuraron una honestidad valiente y una humildad franciscana y han demostrado, en hechos concretos, que son una banda de sinvergüenzas, por decir lo menos. Públicos son los casos de derroche y lujos inexplicables de muchos funcionarios de la 4T.  “Harto ya de estar harto, ya me cansé…”

HARTAZGO, porque lo que prometieron -con bombo y platillo- era que ellos crearían los grandes proyectos para el desarrollo nacional, pero resultaron ser una pesada ancla para el futuro del país, además de un serial de corrupción digno de películas de mafiosos. Refinerías improductivas; trenecitos (mayas o interoceánicos, da igual); megaultrasuperfarmacias (sin medicamentos); aeropuertos fracasados; empresas de Litio (sin litio alguno producido); aerolíneas absurdas; vacunas (que no vacunan), y un inmenso etcétera de fracasos multimillonarios (profundamente corruptos) con secuelas e inmensa deuda pública. ¡Claro que tengo derecho a decir: “Harto ya de estar harto, ya me cansé…!”

Ese HARTAZGO no es gratuito, porque pertenezco a una generación que ha visto, durante décadas, toda clase de barbaridades gubernamentales, muchas, muchísimas, pero nunca, nunca, nunca, había presenciado tal nivel de cinismo, desfachatez, hipocresía, mentira, corrupción y complicidad criminal, como lo visto, tanto en el gobierno del delincuente llamado Andrés Manuel López Obrador, como en el de su obediente sucesora, la señora Sheinbaum. ¡Mi HARTAZGO tiene un sustento indiscutible! ¡Claro que puedo decir, a todo pulmón: “Harto ya de estar harto, ya me cansé…”

HARTAZGO justificadísimo, porque los cientos de miles de homicidios dolosos, producidos por la irresponsable política de “abrazos, no balazos”, generó un reguero de cadáveres por todo el territorio nacional que, en cualquier democracia seria, llevaría a los responsables (en este caso, a AMLO y Sheinbaum) a comparecer ante la justicia por omisión y por complicidad criminal con los grupos delictivos más sanguinarios del país, precisamente los cárteles que les financiaron sus campañas políticas. Ante esa impunidad criminal, claro que tengo derecho de gritar: “Harto ya de estar harto, ya me cansé…”.

HARTAZGO, porque AMLO, Sheinbaum y sus narcopolíticos nunca se han hecho responsables de sus incompetencias y fechorías, haciendo gala de su impunidad y optando por culpar de la desgracia nacional a toda clase de personajes del pasado reciente (Calderón, siempre Calderón) hasta algunos fallecidos hace 500 años (como Hernán Cortés). Siempre “otros”, nunca ellos. “Harto ya de estar harto, ya me cansé…”.

HARTAZGO, porque ahora esta señora que hoy ostenta patéticamente el cargo de presidenta de la República, jefa del Estado mexicano y comandante suprema de las Fuerzas Armadas (demasiado título para su nivel de incompetencia) pretende ejercer ahora el derecho de decidir qué es verdad y qué no en el debate político nacional. ¡Lo último que nos faltaba!  “Harto ya de estar harto, ya me cansé…”

A diferencia del miedo (que muchas de las veces puede ser paralizante). el HARTAZGO genera reacción y ese será, sin lugar a dudas, el magnífico motivo para que millones de mexicanos, cansados hasta la fatiga de tanto engaño, podamos expulsarlos democráticamente del poder.

Corresponderá pasar del hartazgo a la acción. Deberemos hacerlo con absoluta firmeza, con serenidad y generosidad, no con ánimo de venganza alguna, sino motivados por reunificar nuevamente a toda la sociedad mexicana en torno a ese maravilloso país cuyo nombre aún nos estremece: el nombre de México.

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