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Información para decidir con libertad

“Protección de audiencias”: desprotección ciudadana

La opción represiva. La movilización a marchas forzadas del régimen para apuntalar sus controles de los contendidos de radio y televisión, así como de las redes sociodigitales, ofrece la prueba de mayor peso en el sentido de que el liderazgo compartido por López Obrador y Sheinbaum, con su celebrada narrativa, ha perdido su magia. De allí la opción por reforzar los instrumentos de censura y represión.

Indefensión y desinformación. Tras casi ocho años de una gestión de gobierno cerca del colapso en varios campos, se desfonda también la narrativa purificadora de la vida nacional, redentora de los pobres y vengadora de corrupción y privilegios del pasado. Sobre esa tan celebrada narrativa ganan terreno las evidencias y percepciones de podredumbre de buena parte del grupo en el poder, de sus privilegios y su impunidad, al lado de la indefensión ciudadana por la destrucción de las normas y las instituciones del Estado de derecho. Inerme, ya, por el abatimiento del Poder Judicial y la desaparición o la cooptación de otros órganos garantes de derechos ciudadanos, el ciudadano quedará ahora privado de información, análisis, propuestas alternativas y opiniones que el régimen decida que no se ajustan al criterio de la autoridad a la hora a de descifrar normas susceptibles lo mismo de una interpretación que de la contraria.

Absolutismo. Privado, además, el ciudadano del ejercicio -en la práctica- del derecho de acceso a la información, al suprimir el régimen el órgano autónomo que lo garantizaba, y al concentrar el poder de decisión en telecomunicaciones y radiodifusión, tras suprimir también el órgano regulador correspondiente, asimismo autónomo, el régimen se perfila a un modelo de poder absoluto en manos de una monarquía (el poder de uno) o de una diarquía (el poder de dos) como se empeñan en ostentarse la presidenta y el expresidente.

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