¿Vienen por el resto? 2026 se perfila como el año de la liquidación de las libertades sobrevivientes, hasta ahora, en el campo de la libertad de expresión y el derecho a la información. ¿Vienen por el resto? Sobre los escombros de la democracia sigue la construcción del poder absolutista. Este agosto, restricciones a los contenidos y sanciones económicas cuantiosas impuestas por una comisión gubernamental si, a su juicio, las empresas de radio y televisión no cumplen con estándares informativos ambiguos, a ser interpretados por la propia autoridad. Y, a partir de septiembre, iniciativas para imponer también límites autoritarios a la comunicación digital.
Protección del régimen. Sheinbaum arroja gasolina al fuego con sus lineamientos para ‘proteger’ a las audiencias del ‘peligro’ de ver imágenes, escuchar mensajes y enterarse de datos que acreditan el estado desastroso del déficit fiscal, la deuda pública, el estancamiento económico, la falta de inversiones y de generación de empleos, la inseguridad y, entre otras calamidades, la incertidumbre sobre los efectos de la deriva autoritaria del régimen interior y de las vicisitudes del exterior.
Huarache. Y es que, aparte del diseño de un sistema de dominio dictatorial, está la escala electoral del próximo año. No cesa el régimen de inventarse ‘salvaguardas’ para su partido frente a un temido desbordamiento del voto opositor. Ahora, con multas y suspensiones si radio y tele se le salen del huacal. Díaz Ordaz las culpó de la expansión del movimiento de 1968 y de los avances del PAN en Baja California y Yucatán en esa década. Y le sorrajó a la industria un impuesto confiscatorio de 25% sobre ingresos. Después se negoció su pago a mitades: una con dinero y otra en especie: el origen de los ticemos fiscales del gobierno. Hoy, el régimen parece ponerse el huarache antes de espinarse.
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