Con bombos y platillos arrancó el fraude electoral de Morena para los comicios del próximo año.
¿Por qué tanta ostentación de impunidad, derroche de dinero y activismo adelantado?
El activismo adelantado es porque está ante el riesgo de perder las elecciones intermedias de junio de 2027.
De los 17 estados que renovarán poder Ejecutivo, Morena puede perder cuando menos 10, y de ahí comenzar su debacle rumbo a 2030. O a la revocación del mandato de 2028.
Perder estados clave como Sonora, Michoacán, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur, pondría al descubierto las redes del cogobierno de Morena con grupos criminales.
Ni Morena ni sus aliados del narco pueden darse el lujo de dejar en manos de opositores el gobierno de alguno de esos estados porque se les cae la red de protección y el negocio.
El candidato o candidata que despunte de la oposición en la contienda electoral contra Morena deberá tener protección del Ejército. Estará en permanente peligro.
Con elecciones medianamente limpias, Morena va a perder la mayoría calificada en el Congreso.
Las encuestas profesionales, no las que manipula Iván El Monedero, marcan la tendencia a la baja del partido en el poder y de la aprobación de la presidenta.
Por ello necesitan el fraude para ganar con holgura. Y en eso están.
Derrochan dinero con ese objetivo.
Hemos visto, de manera presencial o en redes sociales, cómo gastan en acarreos, entrevistas disfrazadas de “periodismo”, camisetas, póster, eventos…
Todo ello cuesta, y cuesta millones. ¿De dónde sale la súbita liquidez de los militantes de Morena que aspiran a ser candidatos?
El dinero sale de los patrocinadores. Luego cobran a su manera: la secretaría de Seguridad, la secretaría de Obras y otros cargos de alta rentabilidad para los cárteles criminales.
Chihuahua será un campo de batalla en el que Morena y sus aliados pondrán especial interés en quitarle la gubernatura al PAN, porque la fracción del Cártel de Sinaloa que entró a la Sierra Tarahumara no puede aceptar golpes como el que se les dio en un municipio gobernado por Morena.
Hemos visto dinero a raudales en las precampañas ilegales de Morena en Chihuahua porque es de alta prioridad para los cárteles de las drogas y de la extorsión.
Ostentan su impunidad con más de 300 aspirantes a puestos de elección popular en campaña por la obtención de una candidatura, sin temor alguno a lo que pueda hacer el INE por la flagrante violación a la ley.
Morena tiene el control del INE. La consejera presidenta es una personera del partido gobernante, y los órganos de vigilancia del Instituto son fantasmales.
También el Tribunal Electoral es dominado por magistrados serviles al gobierno federal y a su partido.
Y sin embargo, a pesar de todo, Morena tiene miedo a perder las elecciones.
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