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La absurda “transitividad” de Claudia

Rigo Tovar  (QEPD) fue un exitoso músico, cantante, y compositor mexicano, nacido en Matamoros, Tamaulipas. En los 80 sus éxitos fueron arrolladores, tanto en ventas de discos como en sus conciertos multitudinarios (350 mil asistentes). A raíz de una retinitis pigmentaria, Rigo Tovar quedó ciego. El slogan publicitario más exitoso de ese fenómeno musical de aquella época fue “Rigo es amor”.

En aquellos años de mi bachillerato en la Universidad La Salle, el maestro Negrete nos impartía clases de lógica y uno de los temas eran los silogismos (método de razonamiento consistente en dos premisas -una mayor y una menor- y una conclusión). El maestro Negrete cometió el error de pedir un ejemplo de silogismo al alumno más gracioso y más descarado del grupo, el cual, sin pena, soltó su gracioso ejemplo:

“El amor es ciego;

Rigo Tovar es ciego;

luego Rigo es amor”

Por la popularidad del slogan del cantante, el salón entero estalló en una inmensa carcajada. Al maestro Negrete no le causó la menor gracia y pidió a nuestro ameno compañero que abandonara el salón de clase. 

Vino a mi recuerdo lo anterior, porque la presidenta Sheinbaum escenificó un absurdo mayúsculo. Resulta que, en el marco del Mundial de futbol, un periodista argentino expresó en una emisión televisiva de su país “…detesto a los mexicanos”. 

Dicha declaración llegó a los oídos de la mandataria mexicana quien, en una más de sus eternas y soporíferas conferencias de prensa mañaneras, se atrevió a hacer la siguiente sesudísima reflexión:

(Textual): “…Si este periodista odia a los mexicanos y la derecha mexicana quiere a este periodista, pues entonces la derecha mexicana odia a los mexicanos, es transitividad directa”.

La lógica absurda en la que se basa la mandataria mexicana, primera presidenta mexicana, comandanta suprema de las Fuerzas Armadas (y demás títulos que se le quieran añadir, me da igual) es el siguiente “si A es igual a B, y B es igual a C, entonces A es igual a C”.

Podríamos empezar por razonar (a la luz de los principios de Sheinbaum) lo siguiente: “si la mamá de El Chapo ama a El Chapo y AMLO ama a la mamá de El Chapo, entonces AMLO ama a El Chapo”.

También podríamos argumentar lo siguiente: “Claudia protege a Rocha Moya y Rocha Moya es narcopolítico, luego Claudia es narcopolítica”.

Una sola pregunta válida: ¿Quién, por Dios, quién asesora a Claudia Sheinbaum?

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