Madrid.- No cabe duda que uno de los más graves descuidos de los gobiernos de la 4ª transformación ha sido el manejo de la política exterior de México. La ausencia casi total de participación del Ejecutivo mexicano en cumbres, reuniones globales o bilaterales han sido verdaderamente vergonzoso, dado que ha alejado a nuestro país de las mesas donde se toman importantes decisiones globales.
El desdén con que AMLO y Sheinbaum han tratado la relación con Estados Unidos está llegando a unos niveles de tensión nunca vistos y el reclamo por parte de nuestro vecino del norte se incrementa día a día. El miedo (si no pánico) por parte de Sheinbaum (y su antecesor) a que los reclamados por EU con fines de extradición hablen de sus relaciones corruptas con los cárteles de las drogas, bajo la justificación de que el gobierno mexicano no ha recibido “pruebas contundentes” de los delitos que los norteamericanos señalan, subraya un nivel de tolerancia y complicidad mayúscula con esas multimillonarias mafias de las drogas.
Este miércoles, durante la reunión en París del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) el presidente Donald Trump ha vuelto a señalar su visión de México:
“…México ha perdido el control de su país. Los cárteles controlan México”
“…la presidenta es una mujer muy buena, pero es una mujer muy asustada”
“…Ahora vamos a ir y enfocarnos por tierra, las drogas vienen a nosotros a través de México”
Podemos estar seguros de que, más tarde que temprano, Trump cumplirá su amenaza. Al tiempo.
Frente a esas tensas situaciones, Claudia Sheinbaum no está dispuesta a ceder un milímetro su postura de protección a los narcopolíticos señalados por EU, bajo el paraguas oral de la “soberanía nacional”. Ella feliz de recibir en todos los medios posibles (redes sociales, desplegados, eventos masivos) mensajes de apoyo incondicional de sus colaboradores más cercanos. El culto e idolatría a la figura presidencial a tope. Una cancillería mexicana muerta, porque la política exterior se maneja a partir de las ocurrencias que surjan desde el atril y el micrófono de la conferencia de prensa presidencial.
Otra muestra de la patética política exterior de México es el desaseo en la relación con España, importantísimo socio comercial de México y puerta de entrada de nuestro país a la UE. La absurda petición de AMLO para que España pidiese perdón por los presuntos abusos durante la conquista; la cancelación de la invitación al rey Felipe VI para asistir a la toma de posesión de Sheinbaum (como velado reproche ante la negativa española a ese reclamo mexicano); el desdén con que Sheinbaum evaluó el sutil reconocimiento de Felipe VI respecto de excesos cometidos en la Conquista (“…no es lo que hubiéramos querido”) son muestra de una relación hispano-mexicana sumamente deteriorada. Ahora resulta que la presidenta Sheinbaum (en el marco del Mundial de Futbol y del partido España-Uruguay, al que el rey Felipe VI tiene previsto asistir), ha planteado la posibilidad de reunirse con el monarca español en Palacio Nacional. Desde mi particular punto de vista, considero que sería un error del rey asistir a una reunión donde seguramente le harán la encerrona para buscar la ansiada petición de perdón de España a México. Sería un despropósito por parte de Sheinbaum (claro que se atreve a eso y más) y un error político por parte de España.
AMLO y Sheinbaum han dado muestras de un pésimo manejo de la política exterior mexicana. Ambos personajes han alejado a México del mundo, un mundo que avanza mientras nuestro país retrocede y se deteriora. Grave…
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