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El Padrino

Para la Selección Nacional, por ser lo mejor que tuvimos estos días y en mucho tiempo. Y por regresarnos el ánimo en medio de este asfixiante escenario nacional. La que esto escribe les agradece con todo el corazón.

Hay un video que, a mi consideración, resume el sentimiento mundialista mexicano mejor que cualquier marcador. Un señor de cuarenta años toca la puerta de un cuarto de concentración con un títere de fieltro en la mano. Adentro, un mediocampista de diecisiete años lo recibe, mientras entre risas le avisan que ya pasan de las nueve y le toca dormir. Ese señor es el portero Guillermo Ochoa. Ese muchacho es Gilberto Mora “Morita”. Y esa escena, sin que nadie lo planeara, se convirtió en una de las imágenes oficiales de la Selección Mexicana.

Todo empezó como se suele empezar ahora, con un video hecho con inteligencia artificial. Ahí Morita le pedía permiso a su mamá para jugar contra Inglaterra, prometiendo comer bien y dormir temprano, mientras don Memo aparecía como el tutor responsable de que cumpliera su palabra. La broma nació de un dato simple y brutal. Gilberto Mora nació en 2008, el mismo año en que Ochoa ya defendía la portería de México. Ese abismo de veintitrés años se volvió un chiste, y el chiste se convirtió en cariño nacional.

Lo mejor no fue la ocurrencia de la afición. Fue que Ochoa decidió entrarle también. Publicó un video real con la canción de cuna de siempre, avisando que ya había mandado a dormir al niño. Le llevó hojas para colorear. Le prometió un cuento. Y donde cualquier veterano hubiera fingido demencia ante la broma, él la abrazó con la naturalidad de quien lleva veinte años cargando a la selección nacional sobre la espalda y que sabe que en el vestidor también se necesitan risas.

Mora hizo lo suyo sin proponérselo. Hay anécdotas, como que en el protocolo de la FIFA tuvo que cambiar de niño acompañante porque el primero le ganaba en estatura. Sus compañeros se burlaron ahí mismo, minutos antes del partido. Y aun así, con diecisiete años y la complexión pequeña, se volvió el segundo titular más joven en la historia de las Copas del Mundo en un partido de eliminación directa. Pelé lo hizo antes.

Ahí está toda la gracia. Un país que se especializa en verle el lado trágico a todo, encontró en medio del Mundial a una dupla que no exigía interpretación. No hacía falta buscarle doble sentido a un portero leyéndole un cuento a un chamaco de kinder con puesto de futbolista mundialista. La ironía era suficiente.

México quedó fuera en octavos. La Selección terminó el torneo y también la excusa perfecta para el meme. Y alguien en redes hizo una despedida animada, con la misma nostalgia de las series que crecimos viendo, donde Morita se iba y Don Memo se quedaba viéndolo partir. La frase decía que lo iban a extrañar, pero más iban a extrañar al chiquillo.

Y es cierto. Esta vez ganamos mucho en la cancha. Y además nos llevamos la imagen de un guardameta de cuarenta años convertido, sin quererlo, en el padrino de una futura estrella del futbol. Gracias muchachos.

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