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Caso Colosio, el disparate del segundo tirador

Hay casos que no hay forma de cerrar. Es lo que ocurre con el caso de Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Está acreditado, con diversos estudios periciales, que el candidato presidencial del PRI recibió dos balazos, que estos se percutieron de la misma arma y que el asesino es Mario Aburto, sentenciado a 42 años de reclusión.

Aun así, de tiempo en tiempo surgen historias para tratar de desmontar lo que ya se sabe.

Pablo Chapa Bezañilla, fiscal del caso en su momento, enredó el asunto y metió en la cárcel a Othón Cortés, acusándolo de ser el segundo tirador.

Una patraña, por supuesto, y Cortés tuvo que ser liberado, pero estuvo ingresado en el penal de máxima seguridad de Almoloya.

Alejandro Gertz, más por encargo que inspiración, metió en prisión a Jorge Antonio Sánchez Ortega, un exagente del Cisen a quien se quiso imputar, de nueva cuenta, el ser cómplice de Aburto y haber disparado también.

Un asunto ruin, porque los interesados saben que no hay un solo video en el que se capte a Sánchez Ortega cerca del candidato en Lomas Taurinas.

Por fortuna para él, aunque el daño ya está hecho, un tribunal penal desechó las acusaciones en su contra y ordenó su libertad, porque la FGR nunca pudo probar sus dichos.

Sánchez Ortega en realidad era un daño colateral del verdadero objetivo de Gertz: culpar a Genaro García Luna de estar implicado en el crimen de Colosio, y que tuvo la función, siendo subdirector en el Cisen, de ayudar a su compañero a librar acusaciones y salir de Tijuana.

Un disparate, ya que no existe ni una sola mención, en los múltiples tomos de la indagatoria, que implique a quien con el tiempo llegaría a ser secretario de Seguridad Pública.

Lo inquietante es que, más allá de lo absurdo de la historia, una persona terminó en la cárcel.

Sería tiempo de pasar la página de una buena vez, no solo por lo inútil de este tipo de pesquisas, sino porque evitan discutir sobre el propio asesino, ahora con estatuto de víctima, porque Rosario Piedra, la presidenta de la CNDH está empañada en lograr su liberación. Una locura, por donde se le vea.

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