El granero de México, Sonora y Sinaloa, luce desolado por la sequía extrema, la caída de los precios internacionales y el corte de la 4T a los subsidios y créditos a los agricultores. El resultado es un país más vulnerable frente a los agricultores de EU y Canadá que reciben generosos incentivos estatales para hacer rentable su producción.
Los agricultores del Noroeste aumentaron un 46 por ciento sus costos de producción y han dejado de sembrar 400 mil hectáreas por la falta de agua en las presas y la ausencia de precios de garantía. Acumulan tres ciclos con pérdidas. Tan solo en Navolato se dejó baldío un 60% de hectáreas. Los agricultores de Sonora y Sinaloa están descapitalizados y deprimidas sus economías. La recesión es muy crítica en el valle del Yaqui y del Mayo.
Estas fuertes caídas en la producción agrícola amenazan la soberanía alimentaria ante posibles cambios en las reglas comerciales y tensiones geopolíticas. Somos dependientes de Canadá y EU, el mayor exportador de granos y cereales del mundo. El país produce apenas el 41.1% de los granos y oleaginosas que consume. Importamos de EU el 90% del maiz amarillo, el 10 % por ciento de todo el mundo (25 millones de toneladas anuales) para alimentación animal. En maíz blanco para consumo humano somos autosuficientes.
AMLO dejó de apoyar a los agricultores más productivos para beneficiar a campesinos con cultivos de subsistencia y autoconsumo. Su rendimiento es bajo: 1.3 tonelada de maíz frente al 3.3 promedio agrícola. Solo el 40% usa fertilizantes. Tienen precios de garantía hasta por 5 hectáreas. Para frijol hasta 30 hectáreas de temporal, o 5 de riego.
Para evitar intermediarios, la 4T alentó a los campesinos a vender sus cosechas a Segalmex. Pero el sistema se vio gravemente afectado por el peor caso de corrupción en el gobierno de AMLO. A través de compras simuladas de granos y azúcar, Segalmex desvió 15 mil millones de pesos del erario público. Así, los campesinos siguen en manos de coyotes.
En el marco del T-MEC, los agricultores de EEUU y Canadá tienen ventajas significativas. Reciben de sus gobiernos subsidios masivos (coberturas de pérdidas, reducciones en el costo de la energía y créditos preferenciales). Ello les permite exportar granos y alimentos a precios artificialmente bajos que distorsionan el mercado trilateral en perjuicio de México.
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