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Educación e IA

Mientras que el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Størem, decidió prohibir la enseñanza de la inteligencia artificial en las escuelas primarias de su país (junio 19)[1], la OCDE[2] y la Comisión Europea acordaron impulsar la educación en IA (junio 18). Esta decisión se tomó tras indagar que 88% de los adolescentes europeos (13-15 años) y 96%  de los 16-18 años, manifestaron que la utilizan regularmente.

La propuesta de la OCDE, que comprende a todas las escuelas primarias y secundarias de la región y del mundo, está estructurada mediante competencias para la “alfabetización” (literacidad) digital.Dichas competencias se definen como el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que permiten comprender cómo opera la IA, cómo utilizarla éticamente y cómo evaluar sus productos. También se involucrará a profesores, diseñadores de aprendizaje, líderes educativos, tomadores de decisiones y padres de familia.

El currículo de la IA contiene cinco campos de aprendizaje: involucrarse, administrarla, darle forma, crear y atender la dimensión ética.También se explicarán algunos de sus problemas. Entre ellos: la desinformación, las distorsiones sociales, el impacto de los estereotipos y las preocupaciones sobre la privacidad. Dichos campos se organizan en tres niveles de competencia: inicial, intermedia y avanzada.

De acuerdo con lo anterior, se espera que los estudiantes indaguen diversos modelos de IA, aprendan quién los diseñó, sus ventajas y limitaciones, así como evaluar su potencial. Al avanzar en sus aprendizajes, serán capaces de diseñar sistemas de IA, lo que incluiría el análisis de las fuentes de datos y el flujo de información. Todo ello permitirá influir en su aprendizaje. En el nivel más avanzado se espera que los estudiantes sean capaces de mejorar los sistemas de IA para promover el bienestar humano.

Adicionalmente, se les explicará la enorme influencia que tiene la IA en las personas, las comunidades y el medio ambiente. En este último aspecto valorarán las implicaciones ecológicas que tiene su uso y desarrollo. Por ejemplo: altera la velocidad de extracción de las ‘tierras raras’, utilizadas para elaborar los chips; genera desperdicio electrónico tóxico, cuando se vierte en tierras agrícolas o se producen empaques y utensilios de cocina de plástico negro. A ello se agrega el insólito consumo de agua, energía eléctrica, y el CO2 emitido por los centros de IA.

Comentarios

Aunque el modelo de enseñanza contiene numerosos aspectos positivos, alineados con su mayor bienestar económico y social, mi perspectiva, desde el Sur Global, es que este resulta insuficiente. Debería partirse de una IA entendida como un fenómeno histórico que redefine subjetividades, lenguaje, economía, ecología, gobierno, valores y poder. La IA está afectando nuestros modos de ser, hacer, conocer y convivir en el mundo. Esto significa que un puñado de dueños de centros de IA están prescribiendo el tipo de sociedad y el tipo de humanidad que se está construyendo hacia el futuro.

El modelo OCDE/Unión Europea aborda escasamente los problemas que están padeciendo las nuevas generaciones que tienen acceso a la IA. Se omiten las fallas de atención, pereza cognitiva, podredumbre cerebral, adicción a las pantallas, sueño insuficiente, vigilancia continua, ciberviolencia, depresión y pérdida de los saberes e interacciones interpersonales en el mundo tangible.  

No en vano el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Størem, decidió prohibir el acceso a la IA en la educación primaria.


[1]  Diario La Nación, 23 de julio.

[2]  OECD / European Union (2026). Empowering learners for the age of AI: An AI literacy framework for primary and secondary education. OECD Publishing, Paris. https://doi.org/10.1787/65cd27d4-en © OECD / European Union, 2026. La OCDE es la entidad responsable de la aplicación de la prueba PISA.

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