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Por proteger al narco

Vamos a la confrontación con Estados Unidos por defender a un narcopolítico, Rubén Rocha Moya.

Para la presidenta Sheinbaum es más importante evitar que el gobernador de Sinaloa no responda a la justicia de Estados Unidos, que salvar el andamiaje de la relación comercial con nuestro principal comprador y proveedor del mundo.

La economía del país está sujeta de tres poderosas letras, TLC, y nuestro gobierno prefiere destruir el vínculo a entregar a un narco.

En este caso, la patria no es primero.

Sólo Morena y el gobierno saben qué tan honda es la relación de personajes clave del movimiento obradorista con el narcotráfico.

Solo ellos saben lo que sabe Rocha Moya, y lo que puede destinar su testimonio en la Corte de Manhattan.

Ayer el secretario de Guerra de Estados Unidos dijo en una reunión de gabinete encabezada por el presidente Trump, que su país va a la guerra contra los cárteles mediante la Coalición de las Américas.

En ese escudo participan 17 países del continente, entre los que no figura México. Nos ven como el problema, no como la solución.

¿Se equivocan? Entreguen a Rocha.

La defensa de la soberanía que invocan para no apresar al gobernador de Sinaloa, a pesar de las múltiples y terribles pruebas testimoniales que lo incriminan, es un ardid para no entregarlo.

Secuestros y asesinatos se usaron para hacer llegar a Rocha al gobierno del Estado, donde triunfó en alianza con el cártel que produce fentanilo, la droga que es la principal causa de muertes en los estadounidenses de 25 a 44 años.

No es por soberanía, sino por razones de sobrevivencia política de los más encumbrados líderes del obradorismo.

Tener choques con Estados Unidos por maltrato a mexicanos a manos de la policía migratoria de ese país, sí sería defender la soberanía y la universalidad de los derechos humanos.

Esos desamparados son parte de México.

Pero Morena le quitó al país la bandera de la defensa de los derechos de los migrantes luego de que medio centenar de centroamericanos murieron quemados vivos en una cárcel improvisada del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez.

Impunidad para los funcionarios y premio con un nuevo cargo federal al director del instituto. Es decir, al responsable de ese crimen.

Ayer en la Corte Penal Internacional de Justicia en La Haya, una periodista de la costa chica de Guerrero presentó una acusación por crímenes de lesa humanidad al grupo criminal "Los Ardillos" y a la gobernadora guerrerense Evelyn Salgado.

El gobierno de México, y el de Guerrero, le entregaron la soberanía de la región de La Montaña a grupos criminales.

¿De qué soberanía hablan en Palacio Nacional?

No, no es la soberanía lo que se defiende al provocar un choque con Estados Unidos, sino a los artífices de la fusión entre poder político y poder criminal.

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