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El desconocido ébola y la conocida incompetencia de la 4T

México debería tomar en serio el riesgo que implica la visita del equipo de futbol de la República Democrática del Congo a Guadalajara, en medio del brote de una rara variante de ébola que ha encendido alertas internacionales.

No estamos hablando de la cepa Zaire del ébola que el mundo ha estudiado desde hace una década y para la cual ya existen protocolos, experiencia clínica e incluso vacunas. Estamos hablando de la cepa Bundibugyo, una variante rara sobre la cual todavía existen enormes vacíos de información. Los contagiados con esta cepa resultan negativos a las pruebas desarrolladas hasta ahora, no hay vacuna disponible, no existen tratamientos plenamente probados y las autoridades sanitarias internacionales han elevado progresivamente los niveles de alerta ante el incremento de contagios y muertes en el Congo. La Organización Mundial de la Salud está advirtiendo que el brote actual puede ser más grande que las cifras reportadas y ha declarado emergencia sanitaria.

Precisamente por la incertidumbre científica que rodea esta rara cepa es que varios países han comenzado a endurecer sus controles. Estados Unidos, por ejemplo, permitirá la participación de jugadores congoleños en el Mundial únicamente bajo estrictos protocolos sanitarios y cuarentenas de 21 días. Más aún, se prohibirá la entrada a Estados Unidos de aficionados provenientes del Congo. Es decir, la principal potencia del mundo está aplicando el principio de máxima precaución.

México, en cambio, parece decidido a subestimar el problema. A los jugadores se les permitirá ingresar si han estado en una burbuja por 21 días, pero a los aficionados congoleños sin síntomas se les abrirá la puerta. Esa postura resulta profundamente imprudente. El hecho de no presentar síntomas no garantiza ausencia de contagio ni elimina los riesgos epidemiológicos, particularmente frente a una variante todavía poco comprendida.

El Dr. Francisco Moreno advirtió recientemente, en una entrevista con Carlos Loret de Mola, que México debería actuar con el mismo rigor que Estados Unidos y restringir el ingreso proveniente de zonas de riesgo. Su advertencia no es menor. Proviene de uno de los médicos que adquirió mayor visibilidad y credibilidad pública durante la pandemia de Covid-19.

Y es precisamente ahí donde aparece la parte más preocupante: México tiene un pésimo historial reciente en el manejo de epidemias. La Comisión Independiente sobre la Pandemia de Covid-19 en México fue contundente respecto de las enormes fallas cometidas por la autoridad sanitaria de nuestro país (léase el miserable de López-Gatell). México registró uno de los niveles más altos de mortalidad en exceso del mundo.

Nuestro sistema de salud no es el de Dinamarca. Es frágil y maltrecho. El sistema de detección epidemiológica está deteriorado, faltan medicamentos, escasean vacunas y enfermedades que se consideraban controladas, como el sarampión, han reaparecido. México simplemente no está en condiciones de detectar, contener y enfrentar oportunamente un brote altamente letal como el ébola.

Cuando un país carece de capacidad institucional para reaccionar, la prevención deja de ser exageración y se convierte en obligación.

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