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La grilla llama…

En días pasados Citlalli Hernández dejó la Secretaría de las Mujeres. ¿La razón? Ir a poner orden en Morena, porque… la grilla llama.

Pero vamos por partes. Claudia Sheinbaum, la primera presidenta de México, quiso acompañar su llegada con la creación de la Secretaría de las Mujeres, dependencia que daba congruencia a lo que este gobierno engloba en la frase: “Llegamos todas”. Su nacimiento fue anunciado como uno de los cambios estructurales más importantes del proyecto de la mandataria.

Las razones expresadas para crear la nueva institución tenían que ver con el reconocimiento de las necesidades de las mujeres en la actualidad, las cuales eran insuficientemente atendidas por Inmujeres, el instituto que se encargaba de abordar las problemáticas del sector. Dicho instituto había perdido más de 75% de su presupuesto desde que López Obrador –padre político de Sheinbaum– lo dejó en los huesos.

Sheinbaum enfatizó que elevar la institución a secretaría no representaba solo un cambio de nombre, sino la promesa de una silla en el gabinete “con poder de decisión transversal sobre todas las demás secretarías…” Para lograrlo, hubo que reformar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, así como realizar reformas a cuatro leyes secundarias para asegurar que el nuevo ente tuviera injerencia directa en la protección de derechos. Por supuesto, todo vino aderezado con su respectiva partida presupuestal, hecho que fue vendido como parte del “paquete histórico de la igualdad de género”.

Para encabezar el esfuerzo, la presidenta nombró a una mujer morenista de cepa y leal al régimen, Citlalli Hernández, quien en su discurso inicial aseguró que la nueva dependencia sería un refugio para “las mujeres indígenas, las jornaleras, las trans, las madres buscadoras y las que sufren en silencio”. Pero la frase que marcó el momento fue: “No dejaré a ninguna mujer desamparada frente a la injusticia”. Oferta que nunca cumplió y ya abandonó.

Citlalli duró en el cargo apenas un año y tres meses, demostrando en los hechos que la secretaría no fue realmente una prioridad de Estado, sino un espacio político temporal que le dio alojamiento para, después, migrar a otra función mucho más relevante para ella, su partido y el gobierno.

Ya evaluaremos qué tan bien lleva a cabo su nueva encomienda; por lo pronto, podemos afirmar que, durante su corta gestión como secretaria de las mujeres, hubo muy pocos resultados visibles.

Las mujeres indígenas siguen sufriendo discriminación, explotación y siendo ignoradas por las autoridades; además, no sabemos qué sucedió con la supuesta estrategia contra el matrimonio forzado que prometió Citlalli.

Tampoco sabemos por qué, a pesar de sus reconocidas dotes como negociadora política, dejó en el estancamiento la aprobación de la Ley General de Feminicidio en medio de una crisis de violencia que vive el país y que nos llevó, tan solo en 2025, a un total de 720 feminicidios reconocidos por el Estado mexicano, una cifra escandalosa y sumamente dolorosa. Abandonó la posibilidad de hacer frente a este pavoroso fenómeno sumando a todo el país alrededor de legislación y acciones ejecutivas homologadas.

Dejó solas y desamparadas a las madres, hijas, hermanas, amigas que buscan a sus desaparecidas y navegan en el horror de las fiscalías y las comisiones de búsqueda que no hacen su trabajo, nunca las recibió.

No hubo respuesta de gestión y pelea por el presupuesto para enfrentar los recortes en materia de salud para las mujeres. Para lo que sí tuvo presupuesto, fue para la impresión de millones de “cartillas de derechos”, documento que es una declaratoria plasmada en papel, alejada de la realidad y que se imprimió en 68 lenguas originarias; todo para decirnos a las mujeres que tenemos derechos de los cuales no gozamos, como el derecho a vivir libres, el derecho a la salud, el derecho al libre tránsito o el derecho a la justicia…

Las promesas que dieron justificación a la creación de la secretaría y al nombramiento de Citlalli quedan en el abandono y son traicionadas por razones de índole político-electoral. Citlalli demostró que las causas de las mexicanas están muy por detrás de la preocupación por asegurar la mayor cantidad de triunfos en 2027 para su partido.

Las mujeres mexicanas pueden esperar…

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