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Tres crisis encimadas

Culiacán, Sin.- Lo que vive Sinaloa no es una crisis. Son tres crisis encimadas, y que se retroalimentan entre sí, y que lejos de disminuir cada vez se hacen más grandes y complejas. La entidad tiene con qué recuperarse, pero ninguna fortaleza sobrevive indefinidamente ante la ausencia de seguridad, de inversión y de conducción gubernamental. Es claro que la solución a las crisis no vendrán de quienes hoy gobiernan.

La primera es la crisis de inseguridad, que se expresa en asesinatos, balaceras, en la extorsión, el robo, en carreteras inseguras, en horarios recortados, y en elevadas primas de riesgo. Más de dos años han transcurrido, y nada ni nadie ha podido poner un fin a la inseguridad.

La segunda crisis es la económica. Sinaloa nunca recuperó la actividad que tenía antes de la pandemia, pero otras entidades sí lo hicieron. Se desplomó la inversión federal, se contrajo la inversión privada y la inversión extranjera prácticamente desapareció. La violencia iniciada desde 2024 no creó la crisis económica, solo la desnudó, la hizo más grave, y también mucho más visible.

La tercera crisis es la falta de gobierno. La crisis política derivada del caso Rocha Moya, y la designación de dos gobernadoras interinas, mantienen paralizada toda acción de gobierno. En los hechos, existe ausencia de autoridad. Y la única respuesta de quienes están a cargo, ha sido negar la situación de crisis. Callar hoy ante la falta de gobierno es complicidad.

¿Cuál ha sido la respuesta gubernamental? Los tres órdenes de gobierno le han fallado a Sinaloa. A nadie parece importarle lo que sucede. El presupuesto federal 2026 dejó el gasto federalizado por debajo del asignado en 2020. No existen programas para la reactivación económica, ni para respaldar al campo. El gobierno estatal está atrapado en su propia crisis, y no hace nada. Los municipios están sin recursos para lo indispensable.

Es claro que sin seguridad no hay economía posible. Pero sin economía, ninguna seguridad puede durar. Por eso ya no debe existir una estrategia de seguridad por un lado y una estrategia económica por el otro lado. Ambos aspectos se tienen que atender integralmente y de manera conjunta

Sinaloa se encuentra en situación de emergencia económica y de seguridad. Necesita acciones de fondo porque nadie, absolutamente nadie, está al margen del peligroso deterioro que ya afecta a la economía, a las empresas y a miles de familias.

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