...

Información para decidir con libertad

Tensiones y límites del Pacto de La Meca

Los recientes ataques hutíes contra Arabia Saudita han puesto a prueba el Pacto de La Meca, firmado en agosto con Turquía y Pakistán y activado por primera vez el 5 de octubre. El acuerdo establece que una agresión contra uno de sus miembros se considerará una agresión contra los tres. La gravedad de la crisis quedó patente el 10 de octubre, cuando un misil alcanzó el aeropuerto de Riad y causó 12 muertos. Desde esa fecha no han cesado los ataques.

Ankara e Islamabad reaccionaron ofreciendo apoyo, aunque con límites. Turquía aportará capacidades de defensa aérea, guerra electrónica y asistencia técnica, pero su canciller, Hakan Fidan, descartó aportar tropas y participar en operaciones ofensivas en Yemen. Pakistán, que ya mantiene personal militar en Arabia Saudita, contribuirá a proteger el territorio saudí, sin desplegar fuerzas en Yemen para atacar a los hutíes. El pacto amplía la cooperación defensiva, pero no contempla, por ahora, una intervención conjunta dentro de Yemen.

La amenaza va más allá de los ataques contra el territorio saudí. Desde que tomaron Saná, la capital yemení, en 2014, los hutíes han consolidado su poder y fortalecido su capacidad militar con misiles y drones, con apoyo de Irán. Su reciente ofensiva por la costa del mar Rojo les permitió avanzar hacia Bab el Mandeb, estrecho que conecta ese mar con el golfo de Adén y constituye una vía clave para el comercio internacional y el transporte de petróleo. En respuesta, las fuerzas yemeníes respaldadas por Riad recuperaron algunas posiciones próximas al estrecho, aunque se sigue disputando la zona.

Arabia Saudita intervino en Yemen en 2015 para respaldar al gobierno reconocido internacionalmente y frenar la expansión hutí cerca de su frontera. Aunque el conflicto también tiene una dimensión religiosa, sus principales motores son la lucha por el poder y el control territorial, junto con la rivalidad regional entre Riad y Teherán. La ofensiva hutí amenaza tanto la seguridad saudí como una ruta marítima estratégica y aumenta el riesgo de que Riad vuelva a quedar atrapado en una guerra prolongada.

Los ataques también han expuesto los límites de la defensa saudí. Aunque el reino dispone de sistemas antiaéreos avanzados y ha interceptado numerosos proyectiles, proteger un territorio tan extenso frente a misiles y drones exige coordinación y reservas suficientes de municiones. Los hutíes pueden utilizar drones relativamente baratos para obligar a Arabia Saudita a emplear interceptores mucho más costosos. La preocupación por la disponibilidad de estos sistemas ha llevado a Riad a buscar apoyo adicional en otros países.

Esta presión vuelve central la relación con Washington. La cooperación militar estadounidense ha sido importante para la defensa saudí, pero no implica una garantía automática de intervención directa. El 10 de octubre, Donald Trump declaró que Estados Unidos estudiaba sumarse a las operaciones contra los hutíes. Su declaración abrió esa posibilidad, sin definir el alcance de una eventual participación.

El Pacto de La Meca busca ampliar las opciones de seguridad de Arabia Saudita, pero no elimina sus dependencias militares ni garantiza una respuesta conjunta ante cualquier escalada. Su eficacia dependerá de que Turquía y Pakistán puedan sostener el apoyo defensivo sin verse arrastrados a la guerra con Yemen, donde han evitado comprometerse en operaciones ofensivas. Para Riad, el desafío es convertir esa cooperación en una defensa capaz de resistir ataques prolongados y disuadir nuevas ofensivas.

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp