Frente a la única prioridad relevante de la 4T (permanecer en el poder; lo demás les importa muy poco) el gobierno de Sheinbaum tiene dos grandes obstáculos. El primero, la presión de EU por combatir la narcopolítica, pues si cede se les puede desmoronar el partido; si no lo hace, además del desprestigio por darles impunidad a sus presuntos criminales, expone a su movimiento, e incluso al país, a represalias que pueden tener consecuencias terribles, tanto para su obsesión de poder como para el bienestar de los mexicanos. Mientras sostenga el pacto de impunidad, el dilema no tiene solución buena. La contradicción en que la presidenta está metida tuvo un gran episodio con la visa de Andy y el regreso/renuncia de Rocha Moya. Lo quieren tapar con autoritarismo. Se hunden cada vez más. De eso se trataba mi texto de la semana pasada.
El segundo obstáculo es económico. La fortaleza política de la 4T descansa en un amplio respaldo social que generaron los incrementos salariales y el reparto de dinero vía sus programas sociales. El problema es la sostenibilidad de ambas políticas (social y salarial) con una economía estancada, la productividad laboral cayendo y las finanzas públicas con un déficit elevado. Si no se arreglan esos tres problemas es cuestión de tiempo para que, en un primer momento, el bienestar generado hasta ahora (menor pobreza de ingresos) se detenga y, en un segundo momento, ya con mayor deuda, finanzas en crisis y crecimiento raquítico, es muy probable que los avances se reviertan y el respaldo social se esfume.
La gran interrogante es cuándo va a ocurrir lo anterior ya que, hasta la fecha, la conducción económica sigue siendo ineficaz para enfrentar esos retos.
En cuanto al crecimiento económico, los resultados relativamente positivos del segundo trimestre, anunciados por el INEGI, no son una señal sólida. Según GEA, el repunte del PIB en el segundo trimestre de 2026 (2.1% anual) responde principalmente a ramas de alta volatilidad o que venían de caídas profundas —minería, agropecuario, construcción residencial, comercio mayorista y servicios de salud—, por lo que su fortaleza no resulta sostenible. El sector agropecuario creció 9.0% tras un largo estancamiento, aunque enfrenta riesgos comerciales por posibles obstáculos a las exportaciones en sectores relevantes. La minería repunta desde una base muy baja tras dos años de contracción, limitada por temas regulatorios y ambientales. La construcción muestra señales contradictorias entre distintas fuentes. Las manufacturas permanecen en contracción, golpeadas por la incertidumbre arancelaria en el sector automotriz y siderúrgico, la debilidad del consumo interno y una expansión exportadora concentrada en componentes de alto contenido importado. Por esa razón, los pronósticos de crecimiento para todo 2026 se mantienen reducidos, alrededor de 1.3%, mientras que para 2027 sería de 1.4%, cifras que mantendrían el PIB per cápita prácticamente estancado y por debajo del promedio histórico de 2% registrado entre 2000 y 2018.
No quieren entender que las principales razones que impiden el crecimiento económico son políticas (poder concentrado sin contrapesos, ausencia de certeza jurídica, etc.) pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.
En cuanto a la evolución de las finanzas públicas en el primer semestre del año los datos son preocupantes: incremento sustancial del déficit del gobierno federal: de $615 mil millones en el primer semestre de 2025 a $815 mil millones en el mismo lapso de 2026 (53% superior), razón por la cual la deuda pública interna creció en 9.7% en términos reales. Pero siguen anunciando más gasto social sin tener sustento para ello: ahora son “los 2 mil 500 pesitos que les manda la presidenta” para sus útiles escolares.
Con cifras como estas se reduce la duda de si las calificadoras nos quitarán el grado de inversión y las apuestas son sobre cuándo lo harán, si en 2027 o en 2028. Y cuando ello ocurra, se descompondrán más rápido el resto de las variables que pondrán en riesgo el modelo de apoyo social y político de la 4T. Desde este segundo factor de preocupación, la elección de 2027 la librarán; quien sabe si la de 2030.
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