Sobre la rara relación de la 4T con la ley y el posible efecto dominó de la extradición del gobernador con licencia de Sinaloa, hago algunas preguntas ingenuas: ¿por qué, si nadie había mostrado pruebas que incriminaran al gobernador con licencia de Sinaloa, Rocha Moya, no podía él regresar a su puesto, después de más tres meses, en los que se había puesto a disposición de las autoridades competentes y éstas no habían encontrado nada? ¿No era lo más normal que, apegados a las supuestas investigaciones mexicanas y ante la ausencia de pruebas requeridas a Estados Unidos, simple y sencillamente se le declarara libre de sospecha? ¿No era normal que él, después de ver las manifestaciones de respaldo de su propio partido y de la presidenta misma, pretendiera regresar tranquilamente a su puesto? ¿Por qué ahora dicen que lo siguen investigando si antes aseveraron que no había pruebas? ¿Por qué la 4T en conjunto, empezando por la presidenta de la República, siguiendo por gobernadores y miembros de las cámaras, y terminando con el pueblo bueno, le dan la espalda ahora (insisto, sin que haya pruebas, según ellos dicen)? ¿Qué lo hizo pasar del estatus de defensor de la soberanía nacional a paria de la cuarta transformación? ¿Tendrá que ver quizás con las presiones de ese imperio al que nuestra presidenta le dijo que no pasarán, envolviéndose en la bandera y clamando que las decisiones en México las tomamos nosotros y que nadie nos va a decir qué hacer en nuestro territorio? ¿Tendrá que ver con las amenazas de intervención unilateral que repetida y cada vez de manera más constante hacen diversos miembros del gobierno estadounidense? ¿Por qué el gobierno mexicano decidió no extraditar al gobernador, si aparentemente era a lo que estaba obligado? ¿Era realmente una reacción nacionalista, arropada por una peculiar e incompleta idea de soberanía, o era por temor a que la detención y extradición del gobernador y los otros nueve requeridos provocaran un efecto dominó sobre la 4T? ¿El gobierno estadounidense tendrá acaso pruebas, que no quiere o que no considera indispensable mostrar? ¿Las relativamente recientes detenciones y extradiciones (o secuestros) de otros capos del narcotráfico y el crimen organizado habrán alimentado a los fiscales de Estados Unidos con los suficientes testimonios para pedir las mencionadas extradiciones? ¿Tendrán los elementos para involucrar a muchos otros altos funcionarios del Estado mexicano y a sus cómplices con los que se han enriquecido ilícitamente? ¿Hasta dónde llegarán, si existen, esas colusiones? ¿Tuvo algo que ver con todo esto la famosa política pública de seguridad resumida en la frase “abrazos, no balazos”? ¿Existe el temor en el gobierno mexicano, justificado o no, de que el gobierno de Trump exija la detención y traslado de López Obrador o de alguno de sus hijos? ¿Hay acaso la idea de que, con la extradición del gobernador de Sinaloa habría ese efecto dominó, que terminaría por hacer caer a muchos otros miembros de Morena? ¿Se piensa acaso que dicho efecto terminaría por destruir a la 4T? Finalmente: ¿caerá Rocha Moya como una especie de chivo expiatorio para salvar a la la 4T de su podredumbre y a los otros funcionarios o exfuncionarios que habrían estado involucrados en la corrupción narcopolítica?
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