El funcionario de mayor experiencia y sentido de Estado del gabinete del presidente Trump, Marco Rubio, es el blanco de los odios del gobierno mexicano y, destacadamente, de López Obrador.
Pero no se crea que es por nacionalismo o defensa de la soberanía nacional, pues Rubio es un amigo de México y el que más valora la grandeza del país.
Aprecia a México, pero no a López Obrador. Y son cosas diferentes.
Tan es un asunto personal de AMLO y su grupo en Palacio Nacional, que nada han dicho contra detractores groseros de nuestro país, como el vicepresidente JD Vance.
En una reciente convención republicana en Dallas, un grupo de mexico-estadounidenses que estaban en la reunión ondeaban una bandera mexicana.
Al ver nuestra bandera, el vicepresidente Vance los insultó: “Si tanto les gusta México, muevan su trasero y lárguense para allá”.
No es la primera vez que hay mexicanos en una convención republicana. Con el presidente Reagan cantó Vicente Fernández. Y en la convención que postuló a Donald Trump candidato a la reelección, pasaron un spot de López Obrador en la Casa Blanca. Ahí el presidente de México daba las gracias a Trump por el buen trato a los mexicanos en Estados Unidos.
Nadie insultó a México, salvo Vance, que lo hizo este año cuando vio nuestra bandera nacional.
Ni una palabra contra eso. Total, la grosería era para México y no para ellos.
La pluma de vomitar de Morena es Marco Rubio.
El origen de la paranoia de AMLO y su grupo está en una entrevista que Rubio, como senador, dio a la cadena Telemundo el 4 de mayo de 2023.
A pregunta expresa, dijo: “México es un socio importante, es un gran país. El actual presidente (López Obrador), desafortunadamente, se dedica a interferir en la política interna de Estados Unidos. Gran parte del país (México) se lo ha entregado a narcotraficantes que controlan estas áreas. Eso nos importa porque vemos las consecuencias de la criminalidad entrando a nuestro país”.
Pregunta: “¿Habría que enviar tropas de Estados Unidos a México para combatir a los cárteles?”
Rubio; “Estoy de acuerdo con esa medida, pero tiene que ser una acción coordinada con las Fuerzas Armadas y policiales de México, de lo contrario no sería posible hacerlo”.
Ese es el motivo del odio a Marco Rubio: señaló a López Obrador como el político que le entregó territorio mexicano al narcotráfico.
De México, que digan lo que quieran, pero si se meten con AMLO hay respuesta.
Marco Rubio señaló otra gran verdad: el presidente de México se dedicó a interferir en la política interna de Estados Unidos.
Lo hizo en favor de Trump en 2020 para apoyar su reelección, y luego llamó a los mexicanos en EU a no votar por los candidatos del Partido Republicano.
Eso es intervencionismo puro y duro.
Si lo que hizo AMLO lo hiciera Rubio con un mensaje para no votar por Morena en 2027, las elecciones en que pierda el partido de AMLO se anularían.
Pero Rubio no hará ese llamado ni lo ha hecho en ningún país de América Latina, porque es un político profesional y sabe conseguir resultados.
Si a Marco Rubio le atribuyen la debacle de la izquierda en América Latina, tendrían que admitir que el secretario de Estado lleva “juego perfecto”.
Y que si así fuera, lo habría hecho sin un solo torturado, exiliado ni asesinado, como ocurrió en la infausta década de los 70 con el injustamente venerado Henry Kissinger.
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