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Pocos triunfos, porque no tenemos estructura deportiva eficaz

La cultura del ejercicio físico, la práctica masiva del deporte, la formación de niños y jóvenes, la detección de talentos, la competencia, el sistema de alto rendimiento, la profesionalización, todo eso que conforma una estructura deportiva que depende, en México, de desconectados esfuerzos individuales y emprendimientos privados, con cada vez menos incidencia del gobierno, que a veces es perjudicial.

No hay cabalmente una estructura deportiva ni una política pública eficaz.

En Argentina, hay una amplia red de más de 12 mil clubes sociales y deportivos de barrio donde 44 por ciento de la población realiza actividad física. Son manejados por los propios vecinos con apoyos de gobierno. Algunos tienen equipos profesionales de futbol, basquetbol y voleibol, como el Club Atlético Boca Juniors, del barrio de Boca o el Club Atlético Independiente, del barrio de Avellaneda.

El niño argentino tiene, desde los tres años, una opción prácticamente gratuita para ejercitarse, ser formado, entrar al más alto nivel competitivo y, si sobresale, conectarse con el profesionalismo en el extranjero. Es por ello, incluso una forma de movilidad social.

Las estructuras deportivas europeas varían en su implementación, pero tienen dos rasgos comunes: primero, concebir el deporte como una herramienta de salud pública, crean una oferta muy accesible de instalaciones y práctica que logra la masividad y la inclusión. No es fortuito que los inmigrantes sean tan protagonistas, es resultado de que toda la población tiene realmente las puertas abiertas y los incentivos para ejercitarse. El vínculo deporte y escuela es obligatorio y sistematizado.

El otro rasgo común es que el surgimiento de talentos no es dejado a la suerte. Desarrollan proyectos específicos, muchos de ellos, desde el gobierno.

En 2019, López Obrador prometió que al finalizar su sexenio entre 60 y 80 jóvenes firmarían contrato en la Grandes Ligas de beisbol. Creó una oficina de la Presidencia de la República para ello. Dedicó 3 mil 800 millones de presupuesto. No alcanzó ni 20 por ciento del objetivo. El número de contratados fue el de siempre. Fue en gesto del autócrata que usa los recursos públicos para sus gustos personales, no una reestructuración del sistema deportivo.

El monto de las irregularidades detectadas por la Auditoría Superior de la Federación a Ana Guevara supera los 500 millones.

Claudia Sheinbaum tampoco se ha propuesto conformar una estructura deportiva que sea fuente de salud pública y de éxitos deportivos.

Los futbolistas labraron sus triunfos a pesar del mal sistema.

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