Quiero dedicar este texto para referirme a los deleznables actos terroristas del 7 de octubre de 2023 en algunas zonas de Israel y, sobre todo, en la locación donde se llevaba a cabo un festival musical llamado Supernova.
Diversas incursiones del grupo extremista, fundamentalista y terrorista conocido como Hamás traspasaron la barrera que divide Gaza e Israel mientras realizaban simultáneamente lanzamientos de cohetes contra territorio israelí (se calcula que fueron 4000), en una sorpresiva y coordinada acción violenta. Las milicias de Hamás atacaron zonas militares y masacraron a civiles de diversas comunidades vecinas con las que se toparon a su paso. La agresión fue brutal. Dispararon a diestra y siniestra contra todos los que se encontraban a su paso. Asesinaron a familias enteras. Muchos hombres y mujeres resultaron muertos intentando proteger con sus cuerpos a sus pequeños hijos. La crueldad del ataque terrorista fue absoluta.
Los milicianos de Hamás tomaron como rehenes a soldados de Israel y a civiles (hombres, mujeres y niños) para trasladarlos a la Franja de Gaza. Muchos de ellos fueron asesinados durante su cautiverio.
El saldo de aquel salvaje ataque terrorista varía, pero los datos más creíbles refieren a 1300 israelíes muertos (de los cuales 815 eran civiles), 7500 heridos y 251 secuestrados. Fue, sin lugar a dudas, el suceso violento más grave contra los judíos desde el Holocausto.
La respuesta militar de Israel fue total e inmediata y se desató una guerra terrible con innumerables pérdidas humanas. A partir de ahí esta es la historia de una negociación de paz que no consigue afianzarse. El dolor humano en ambos lados de esa frontera es permanente. Es la historia de dos pueblos heridos históricamente y que no consiguen acuerdos básicos para alcanzar la anhelada paz. Lo sucedido ese 7 de octubre y la enérgica respuesta militar de Israel sobre Gaza cimbraron y dividieron al mundo. Debemos recordar esa fecha como el inicio de una grave escalada militar que pone en riesgo la paz global.
Hace sólo unos días un copiloto de la aerolínea Flydubai (con 170 pasajeros a bordo) apuñaló al piloto intentando hacerse con el control del avión. Tenía la probable intención de estrellarlo. Afortunadamente, la intervención de pasajeros para recuperar la cabina y que un piloto que viajaba entre ellos permitió su aterrizaje y que no sucediera una catástrofe.
El 7 de octubre nos recuerda que el terrorismo sigue vivo. Y que seguirá amenazando al mundo entero. Digamos a todo pulmón: ¡nunca, nunca más!
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