En los últimos años el turismo en Quintana Roo, uno de los principales captadores de divisa en México, va en picada, languidece, por decir lo menos.
Las cifras más recientes, ubicadas, entre las semanas del 17 al 23 de octubre, evidencian una ocupación hotelera en la entidad por debajo del 57 por ciento, comparado con el mismo periodo del año pasado.
Los números, procedentes de la propia Secretaría de Turismo Estatal y organismos del sector, muestran diferencias entre los destinos, como Costa Mujeres a la cabeza y Holbox en el nivel más bajo.
Costa Mujeres reportó una ocupación de 68.5%, seguida de la Riviera Maya (Playa del Carmen y sus alrededores), con 58.7%; Cancún, con 57.4%; Isla Mujeres, con 56.2%, y Puerto Morelos, con 56.1%.
Tulum registró 53.5%, mientras Cozumel alcanzó 49.6%; en contraparte, Grand Costa Maya, con 34.9%, y Holbox, con 29.4%, presentan los niveles más bajos.
En este último destino, menos de tres de cada diez habitaciones disponibles, estuvieron ocupadas durante el periodo reportado, según los datos difundidos.
La narrativa de la marcada desaceleración, son distintas, con factores que van desde lo económico, ambiental, logístico y de percepción, según la autoridad y el propio sector turístico.
Desde los altos costos, precios elevados en los boletos de avión (impulsado por el alza en los precios de la turbosina y la crisis energética), sumado a tarifas de hospedaje y servicios locales.
Muchos de ellos, excesivamente caros, comparados con otros destinos del caribe, lo que provoca la disminución en la llegada de viajeros al estado.
También se ha atribuido al desplome turístico, a la conectividad aérea, la reducción en la oferta de asientos de avión y la cancelación o disminución de rutas por parte de diversas aerolíneas comerciales hacia aeropuertos clave como Cancún y Tulum.
La propia crisis ambiental por sargazo, el arribo masivo e incontrolado del alga a las costas del Caribe mexicano ha afectado la estética y salubridad de las playas, ahuyentando al turismo de sol y arena.
Otros factores no menos importantes, son la seguridad y percepción: Episodios relacionados con la violencia, homicidios, extorsión, robos, secuestros, desapariciones y enfrentamientos armados han generado cancelaciones y reservas a futuro.
La falta de atino en la administración y la alta corrupción proveniente de la autoridad de turismo local, como pudiera ser la promoción internacional, van en detrimento de la actividad.
Sectores empresariales señalan la ausencia de una estrategia de mercadotecnia turística de alcance global sólida desde la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM); no obstante, las autoridades de turismo en México, acuden a todas las ferias turísticas en el mundo, con nulos resultados.
Esa es por lo menos la narrativa oficial, con la que se escudan los gobiernos federal, estatal y municipal en los 11 municipios del estado; sin embargo, hay otros temas que, impactan brutalmente al sector y, ahuyentan al turista.
Por ejemplo, Quintana Roo, es hoy por hoy, uno de los estados con mayores, sino es el de mayor cobro de impuestos al turista, de los más visibles cuatro:
El Visitax, un impuesto al viajero que se cobra a extranjeros mayores de 4 años que visitan el estado, el argumento es contribuir al desarrollo turístico y conservación de la región.
El costo inicial fue de 280 pesos, sin embargo, la realidad es que, cobran entre 560 hasta 600 pesos, sea de forma digital a través del sitio web oficial o en módulos instalados en el aeropuerto de Cancún, dónde hasta te persiguen.
Otro impuesto relacionado con los viajeros en Quintana Roo, es el DNR (Derecho de No Residente), un cargo migratorio federal de 10 dólares americanos, para turistas internacionales, se hace desde el 1 de agosto de 2026.
Agréguele el ISH (Impuesto sobre Hospedaje): Un porcentaje cobrado directamente sobre el costo del alojamiento en hoteles y rentas vacacionales, cinco dólares americanos, lo hace la autoridad estatal.
Por si fuera poco, está el TUA, un cargo por el uso de las instalaciones aeroportuarias. Estos impuestos provocan la caída del turismo local que, sin embargo, en temporada alta, mantiene medianamente la ocupación.
Al tema de impuestos, añádale el abuso desmedido y hasta el robo o extorsión que hacen operadores turísticos en los principales destinos.
Los taxistas, por ejemplo, que cobran al turística extranjero, americano o europeo, hasta 20 mil pesos, del aeropuerto de Cancún, a la zona centro u hotelera, cuando un camión de ADO, te puede costar entre 50 a 100 pesos.
En estos abusos participan elementos de la Guardia Nacional, Instituto de Movilidad del estado (IMOVEQROO), que cobran en algunos casos, su mochada, está documentado.
Lo vemos constantemente en las redes sociales, los propios turistas del mundo, evidencian los abusos de taxistas, en aeropuertos, centrales camioneras, terminales del tren maya, casos verdaderamente vergonzosos, llegan a cobrar hasta 50 mil pesos.
Tulum es otro ejemplo de la caída drástica del turismo, en las zonas arqueológicas todos te cobran mochada, desde mil pesos para arriba, de acuerdo el sapo la pedrada, así no se puede atraer turismo.
Por si fuera poco, elementos de Migración te pueden hacer la vida difícil o fácil al internarte al país, dependiendo de cuanto pagues.
Hemos visto en Cancún, familias permanecer en el aeropuerto por meses, por problemas migratorios.
Además, si bien te va, tus maletas ingresan o parten sin ser vandalizadas, nadie pone alto en las terminales del aeropuerto para acabar con los constantes robos o maltrato al equipaje.
Esa es la realidad no solo en Quintana Roo, en todo el país, la corrupción suele ser reflejo de los gobiernos y funcionarios de todos los niveles que nos administran.
República Dominicana, Honduras, Colombia, El Salvador, Belice y Cuba quitan mercado a Quintana Roo, nadie hace nada por frenar la caída o agonía de la gallina de los huevos de oro. Los leo.
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