La tasa global de fecundidad (TGF) de México se encuentra ya por debajo del umbral de reemplazo de 2.1 hijos por mujer, que estabiliza la población. El INEGI reveló que el número promedio de hijos por mujer en edad reproductiva se desplomó de 1.9 en el Censo de Población y Vivienda 2020 a 1.2 en la Encuesta Intercensal (EIC) 2025. Una TGF en torno de 1.2 es lo que se observa para países desarrollados y envejecidos como Italia o Japón, de manera que México ha llegado a esta cifra antes de convertirse en un país rico.
Si bien esta transición demográfica no es sorpresa, sí lo es su aceleración. En particular, la abrupta caída en la TGF demanda explicaciones. Una vertiente analítica que puede ser de utilidad es la que asocia el tamaño del hogar con la “satisfacción con la vida” (felicidad) de las personas. En un artículo que varios colegas y yo publicamos en “Quality of life in Mexico” https://link.springer.com/book/10.1007/978-3-032-14819-3, donde usamos información de la ENBIARE 2021 del INEGI, encontramos que el tamaño del hogar que se asocia con el mayor nivel de satisfacción con la vida es bastante distinto para los hombres que para las mujeres, dado que para ellas es de cuatro integrantes y para ellos de seis. Es decir, las mujeres son más felices en hogares más pequeños que los hombres.
También analizamos las configuraciones de hogares, considerando las siguientes: 1) hogar unipersonal, 2) pareja sin hijos, 3) pareja con al menos un hijo, 4) pareja con al menos un hijo y otros familiares, 5) hogar con madre (o padre) soltera, y 6) hogar con madre (o padre) soltera y otros familiares. Encontramos que la configuración asociada con la mayor satisfacción con la vida es la de “pareja sin hijos” para las mujeres y de “pareja con al menos un hijo” (con o sin otros familiares) para los hombres.
Por su parte, la configuración relacionada con la mayor satisfacción con la “vida económica” para las mujeres es la de “pareja sin hijos”, mientras que para los hombres es la de “hogar unipersonal”. En contraste, la mayor satisfacción promedio con la ocupación para las mujeres se presenta en “pareja sin hijos” (apenas por encima de “hogar unipersonal”), y para los hombres se tiene en “pareja con al menos un hijo” (con o sin otros familiares).
Una posible explicación de por qué esto es así resulta del aún importante papel que los roles tradicionales de “responsable de las tareas domésticas” para las mujeres y de “proveedor económico” para los hombres, continúan jugando en las prácticas de convivencia al interior de los hogares, a pesar de que la educación, la participación en el mercado laboral y las expectativas de desarrollo profesional de las mujeres se han transformado notablemente. Tendríamos entonces un desajuste entre dos fuerzas de carácter cultural que derivan en que las mujeres terminan decantándose por tener menos hijos o no tenerlos, jalando así a la baja la TGF.
Esto no significa que las mujeres no quieran tener hijos o que consideren lo más deseable el promedio nacional de 1.2 (ósea de uno). De hecho, la ENADID 2023 se revela que el número promedio de hijos deseados era de 2.2. Lo que los datos sí sugieren es que, si la carga de tener más hijos sigue cayendo desproporcionadamente sobre las mujeres en lo individual, limitándoles o cancelándoles otras vías de florecimiento personal, de manera que sus decisiones para ser más felices sean la de vivir solas o de no tener hijos, el resultado será el reforzamiento de la transición demográfica acelerada, con todos sus inconvenientes económicos.
Recomendar Nota
