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¿La familia pequeña vive mejor?

Alrededor de 1974 se escuchaban en el radio y en la televisión anuncios gubernamentales que nos decían que “la familia pequeña vive mejor”.  Alrededor de esa época la tasa global de fecundidad (TGF) era de 6.5 hijos por mujer. El temor era que la población creciera mucho sin el correspondiente crecimiento de la economía, los servicios, y en general sin los medios materiales y sociales necesarios para enfrentar el crecimiento de la población.

Me pregunto qué dirán los que se preocupaban por el crecimiento de la población en esos años, cuando hoy, de acuerdo con la Encuesta Intercensal 2025 que acaba de dar a conocer el INEGI, nos muestra una TGF de 1.2 hijos por mujer, por debajo de la tasa de reemplazo. Es un cambio tan dramático para el potencial crecimiento económico y para el soporte de los adultos mayores -que cada vez serán más-, que se antoja posible que empiece a haber sugerencias por radio y televisión del tipo “Tenga dos o tres hijos; los hijos brindan felicidad a la familia y apoyo económico para todos”.

Más allá de que las y los mexicanos les hayan hecho caso a los jingles gubernamentales de hace más de 50 años, sucedieron cosas contundentes, casi todas ellas buenas noticias, en materia de elección. El mundo lleva desarrollando medidas anticonceptivas cada vez más amplias, baratas y aceptadas por la población. Si los genes nos incitan a la urgencia de tener relaciones sexuales, los anticonceptivos evitan que esa urgencia desemboque en un embarazo.

Pero hay muchos más elementos. La heterogeneidad de la TGF en el país que nos muestra la Encuesta Intercensal 2025 también nos da pistas sobre la reducción en el número de hijos por mujer. Mientras que Chiapas y Guerrero tienen una TGF de 1.8 y 1.6, la de la Ciudad de México y Baja California es de 0.8 y 1.0. La gráfica 1 muestra la relación entre fecundidad y la tasa de participación laboral de las mujeres por entidad. Ciudad de México está en un extremo con la menor TGF y una de las mayores tasas de participación de las mujeres en el mercado laboral; el otro extremo es Chiapas. Vemos en general una relación inversa entre una y otra. La buena noticia: la menor fecundidad está asociada con mayor participación de las mujeres que salen a trabajar.

La gráfica 2 muestra otro elemento. Mientras mayor es la escolaridad de las mujeres (Ciudad de México), menor la TGF. El otro extremo de la gráfica es nuevamente Chiapas, junto con Oaxaca y Guerrero. La mayor educación tiene un efecto sobre la fecundidad al menos por dos vías. Hay mayor información sobre métodos anticonceptivos y salud reproductiva, y la educación hace más caro dedicar tiempo al cuidado de los hijos. En general la educación incrementa los salarios y por tanto el cuidado de los hijos tiene un costo de oportunidad mayor.

Finalmente, otra gráfica: porcentaje de mujeres divorciadas y escolaridad por estado. Mientras mayor escolaridad, se observa también mayor porcentaje de divorcio de mujeres por estado. Ciudad de México y Chiapas en los dos extremos nuevamente.

Éstas y otras variables muestran un aspecto positivo, y algunos retos. El aspecto positivo es que al menos desde los años 70 hasta ahora, las mujeres han tenido mayor libertad de elección. Los anticonceptivos, la mayor escolaridad, la mayor facilidad de rechazar matrimonios inconvenientes y la mayor participación laboral muestran esa mayor libertad de elección. Si bien la tasa de participación laboral de las mujeres sigue siendo baja (46% según la ENOE II-2026 o 41% según la Intercensal 2025), lo cual muestra todavía la gran participación femenina en trabajos de cuidados, no olvidemos que en 1970 sólo el 17.6% de las mujeres trabajaba en el mercado laboral.

El gran reto es saber si la sociedad se va a poder acomodar a esta nueva realidad. ¿Los hombres ahora podrán (podremos) dedicar más horas a las labores de cuidado y del hogar? ¿Será sencillo encontrar pareja cuando las dos partes hacen más o menos lo mismo? ¿Qué ventajas se encuentran en la vida de pareja si ahora hay más similitudes, incluso competencia, que complementariedades? ¿Cómo construir relaciones de pareja en las que ambos puedan tener mayor elección, que se pueda trabajar, cuidar y desarrollar sus propios proyectos?

La familia pequeña parecería que vive mejor. Pero ahora habrá que definir a la familia o a cada familia en particular, de una manera más amplia y habrá que definir los beneficios para todos, incluyendo las siguientes generaciones.

Gráfica 1. Participación laboral femenina y Tasa Global de Fecundidad (hijos por mujer).

Fuente: TGF, Encuesta Intercensal 2025, INEGI. Participación laboral, ENOE III-2025.

Gráfica 2. Tasa Global de Fecundidad y Escolaridad femenina promedio.

Fuente: TGF, Escolaridad promedio femenina, Encuesta Intercensal 2025, INEGI.

Gráfica 3. Escolaridad promedio femenina y porcentaje de mujeres divorciadas

Fuente: Porcentaje de mujeres divorciadas, Escolaridad promedio femenina, Encuesta Intercensal 2025, INEGI.

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