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Guadalajara y la crisis de agua que logró empeorar

Guadalajra, Jal.- En Guadalajara ocurren cosas más que raras, porque acá podemos tener agua negra saliendo de las llaves, líquido ectoplásmico, repleto de sólidos, con esencias que atentan contra el sentido del olfato y, aun así, la crisis que debería ser de escala internacional permanece en la agenda de las redes sociales. El problema es enorme y, sin embargo, no alcanza a convertirse en la noticia que debería ser.

Durante los últimos días, las imágenes y videos de habitantes de distintas colonias de la Zona Metropolitana han saturado la conversación digital y llevado a otro nivel la molestia por la realidad en la que nos encontramos. Kakalajara, la segunda ciudad más grande en México, se surte con agua sin filtrar. Y las autoridades: relajadas, relajadas, relajadas.

La crisis por el agua con kk se reportó desde inicios de año y, desde entonces, se ha prometido de todo. Se dijo que eso se soluciona cambiando al titular del SIAPA: el organismo operador. Pero luego había que darle unos 100 días de gracia para que vaya agarrando el modo. Después, inyectarle mil milloncitos de pesos de otras partidas presupuestales, y hubo medios que se atrevieron a publicar que el agua pestilente que sale de tu grifo realmente estaba mejorando porque así decía el boletín.

Pero en el terreno de la realidad salta lo grotesco. La gente no quiere bañarse, lavar su ropa o sus cubiertos porque están mejor así. El organismo cuya obligación es entregar agua potable realmente lleva jugos de llanta exprimida a tu hogar.

Y entonces aparece el SIAPA para explicarnos el origen del asunto: agua proveniente de la presa Las Pintas que llega a la Planta Potabilizadora número 1 de Miravalle a través del viejo sistema de conducción. El organismo jura y perjura que ahora sí está trabajando para fortalecer la planta y que sus cuadrillas realizan labores de limpieza en las líneas de distribución.

Pero con un detalle. Para limpiar el sistema hay que bajar la presión del agua durante los próximos días. Entonces, ¿quieres agua sucia o mejor nadota? Pues nadota entonces.

Ni Kafka se habría puesto tan kafkiano con las tuberías de Guadalajara. Ten tu agua de dudosa procedencia, pero si quieres el paquete VIP espérate a no recibir para luego ya tener el privilegio de contar con un derecho universal humano.

Si se escribiera por capítulos, Guadalajara tendría el origen del cinismo en la función pública, pasaría por la ausencia de madre, la encíclica del “así estaba cuando llegué”, luego el de traiga su bote limpio y acá se lo llenamos y, eventualmente, el nacimiento de las Tortugas Adolescentes Mutantes Boxeadoras debido al mutágeno que se vierte por la red de alcantarillado.

El epítome de esta serie de eventos desafortunados concluye con un descuentazo para aquellos que logren demostrar que por las tuberías de sus barrios pasa, efectivamente, agua radiactiva.

Es como si el agua sucia de junio fuera un tema y la de octubre otro. Como si cada video que aparece en Facebook o X fuera apenas una molestia doméstica y no el síntoma de un sistema que lleva demasiado tiempo funcionando al límite.

La propia Comisión Estatal de Derechos Humanos registró 145 quejas durante septiembre relacionadas con agua turbia y desabasto. Cinco por día. Acá no estamos hablando sólo de la señora que grabó su llave y subió el video al feis; hay una acumulación de inconformidades que muestra que el problema está empeorando.

Por eso es preocupante que la crisis parezca haberse normalizado. Y no: no podemos ni debemos acostumbrarnos a que el agua huela mal, a que tenga color extraño, a esperar a que corra unos minutos para ver si con suerte se aclara, a comprar filtros, guardar garrafones, preguntar en los grupos de WhatsApp de la colonia si a alguien más le salió así o a tomarle fotos a la llave para tener evidencia.

Tenemos que acostumbrarnos a alzar la voz y exigir resultados; a recordarles a quienes ocupan un cargo público que su sueldo se paga con nuestros impuestos y que la obligación mínima de cualquier gobierno es garantizar servicios que funcionen.

Y ya que andamos en esas, ¿qué tal exigir medios de comunicación que se atrevan a destacar en sus portadas más de lo que importa y menos de lo que dicta el comunicado?

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