Las manifestaciones también provocaron interrupciones en el transporte y actividades educativas, así como cierre en salas del Museo del Louvre
Las manifestaciones también provocaron interrupciones en el transporte y actividades educativas, así como cierre en salas del Museo del Louvre

Francia enfrenta este jueves una nueva jornada de movilizaciones y huelgas en distintas ciudades del país, donde trabajadores, estudiantes y organizaciones sindicales salieron a las calles para exigir aumentos salariales, mejores condiciones laborales y mayor inversión en los servicios públicos.
Las manifestaciones también provocaron interrupciones en el transporte y actividades educativas, así como el cierre de la Torre Eiffel.
"Dado que no hay suficiente personal en el lugar para abrir el monumento en condiciones óptimas de seguridad y recepción para el público, la torre permanecerá cerrada todo el día", explicó la empresa en un comunicado.
Asimismo, explicó que los boletos adquiridos para este 5 de noviembre serán reembolsados. El movimiento también afectó al Museo del Louvre, donde algunas salas permanecieron cerradas.
De acuerdo con estimaciones del Ministerio del Interior, alrededor de 600 mil personas participaron en las movilizaciones a nivel nacional, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT) elevó la cifra a cerca de 1.6 millones.
En París, decenas de miles de personas comenzaron a marchar durante la tarde. Aunque la mayoría de las concentraciones transcurrieron de manera pacífica, se registraron enfrentamientos entre manifestantes y policías en algunas ciudades, entre ellas París y Lyon, donde las fuerzas de seguridad recurrieron a gases lacrimógenos.
Ante las movilizaciones, el gobierno francés desplegó alrededor de 70 mil elementos policiales y de seguridad para prevenir nuevos episodios de violencia. La medida responde a los disturbios registrados durante las semanas anteriores, particularmente el pasado 17 de octubre, cuando las protestas derivaron en enfrentamientos, saqueos y daños a establecimientos comerciales y edificios públicos en distintas localidades.
El movimiento comenzó a finales de septiembre, impulsado inicialmente por estudiantes que denunciaban la falta de personal y el deterioro de las condiciones en los centros educativos.
Sin embargo, las inconformidades se extendieron a otros sectores de la población y se incorporaron demandas relacionadas con el costo de vida, el estancamiento de los salarios, el empleo y el deterioro de los servicios públicos. Desde entonces, las movilizaciones se han mantenido durante varias semanas, con episodios de tensión y concentraciones multitudinarias.
Las manifestaciones representan un nuevo desafío para el presidente Emmanuel Macron, cuyo gobierno enfrenta presiones sociales y políticas a pocos meses de las elecciones presidenciales previstas para 2027.
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