Rubén Rocha no va a “quebrar” a la 4T. Pero puede abrir la primera grieta entre sus dos dueños.
Durante seis años existió un solo jefe, López Obrador; él decidía quién era leal y quién traidor. Eso bastaba para que la FGR investigara o no, o que Morena defendiera o atacara. Sheinbaum heredó el cargo, no ese poder.
El caso Rocha puede redefinir la relación entre Palacio y Palenque. Rocha es obradorista de primera generación. No llegó por encuesta. Fue maestro de AMLO en la UNAM, operó Sinaloa cuando Morena no era nada y le entregó el estado con 60% en 2021. Para AMLO no es gobernador. Es familia.
Para Sheinbaum es otra cosa: es el expediente incómodo que dejó abierto en Estados Unidos.
El 28 de abril el Distrito Sur de Nueva York acusó a Rocha y a sus cómplices de trabajar para Los Chapitos. No es mención en prensa, es acusación formal contra el senador Enrique Inzunza, el alcalde de Culiacán, el subprocurador Dámaso Castro, el secretario de Seguridad Gerardo Mérida y el operador Juan Valenzuela. EU no sólo señaló a Sinaloa, también al gobierno federal.
Sheinbaum tiene tres problemas que AMLO no tenía:
Uno, Washington. Si protege a Rocha, la DEA dirá narcogobierno. Si lo entrega, contará con Washington, pero romperá con Palenque.
Dos, la FGR. AMLO podía decir “yo le creo a Rocha” y asunto terminado. Sheinbaum no. Ernestina Gody tuvo que desmentir a Rocha de inmediato —“las investigaciones siguen abiertas”— porque si lo exonera en falso y Nueva York prueba lo contrario, el costo lo paga Palacio Nacional.
Tres, Morena. El movimiento tiene hoy retos y condiciones muy diferentes. Los 23 gobernadores morenistas que firmaron “madurez y responsabilidad” no lo hicieron por moral. Lo hicieron por supervivencia. Cada día que Rocha siga libre, la oposición tiene un spot gratis.
En medio, “el silencio” de AMLO. Con Rocha no ha tuiteado ni filtrado ninguna defensa. Se deben lealtad mutua, y está de por medio el problema de Andy. Por primera vez en su vida, su capacidad de convocatoria no fue suficiente.
Sheinbaum aprovechó el hueco. Su tuit del sábado: “El poder sin principios se vuelve arrogancia. La ambición desnuda del poder por el poder” es un mensaje obradorista en la forma, acusador en el fondo. Usa el lenguaje de AMLO para señalar a AMLO. Inédito.
Rocha volvió el viernes a Sinaloa con un blindaje prestado, un día después todo se derrumbó. La nueva licencia indefinida de Rocha le permite a Sheinbaum mitigar el ridículo y guardar las apariencias de unidad con la 4T y Palenque.
¿Rompimiento inminente? No. Distanciamiento institucional. Es posible. El mensaje vendrá desde el Congreso local con la elección del gobernador interino. La FGR será el fiel de la balanza.
El rompimiento real vendrá si hay orden de aprehensión y extradición de Rocha y sus secuaces. Sheinbaum tendría que elegir entre su lealtad a AMLO, que la hizo presidenta, o poder gobernar y mandar.
Pancho Graue
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