...

Información para decidir con libertad

El circo de las togas

Hace dos años el obradorismo celebraba que la reforma al Poder Judicial se hubiera consumado gracias al nuevo héroe de la patria del bienestar: Miguel Ángel Yunes Márquez. La culpa de esta desgracia no es exclusiva de Morena: la oposición panista le regaló la senaduría, y éste luego brincó a la bancada de Morena. La pirotecnia de la "soberanía popular", el mérito, los concursos de oposición y la inamovilidad de la carrera judicial fueron pulverizados para sustituirlos por boletas electorales saturadas de nombres improvisados.

El resultado es un espectáculo grotesco. Se convirtió a jueces y magistrados en candidatos, sometidos al aplauso fácil del electorado y a las tentaciones del dinero bajo la mesa. ¿Quién financia las campañas judiciales en las regiones más vulnerables del país? No se necesita ser profeta para prever que los tribunales corren el riesgo de ser capturados por intereses partidistas o, peor aún, por el crimen organizado. El juzgador imparcial fue sustituido por el candidato simpático (mejor preparado que un chicharrón); la Constitución, por la consigna del mitin.

Por si la degradación electoral fuera insuficiente, la reforma erigió a su propio Inquisidor: el Tribunal de Disciplina Judicial. Con facultades omnímodas y resoluciones inatacables, este órgano vigila la ortopedia ideológica. Juez que no se alinee con el poder en turno, juez en riesgo de ser purgado bajo el sello de la "disciplina". Es la muerte del contrapeso constitucional y la instauración del control político disfrazado de vigilancia administrativa.

En el frente económico, la arbitrariedad ya pasa factura. La incertidumbre jurídica dinamitó la confianza de los inversionistas y encendió las alarmas en el marco del T-MEC, donde la independencia de los tribunales es una obligación contractual. ¿Quién arriesgará capital en un país donde las sentencias dependen del humor de las urnas o del guiño del Ejecutivo?

El obradorismo diseñó la destrucción del poder judicial y la elección de Sheinbaum la consolidó. Ambos nos legaron un sistema sumiso. La justicia pronta y expedita mira hacia la boleta electoral para salvar el pellejo. Una tragedia constitucional donde la ley ya no es la ley; es un folleto arrastrado por el vendaval.

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp