Muy elogiado fue el discurso del premier canadiense, Mark Carney, en Davos, dirigido al mundo. Traducido a México parece un saco a la medida de los grandes empresarios. Paren de aplaudir lo que está mal… para quedar bien. Son ellos, los empresarios mexicanos y no Donald Trump, los que pueden poner en jaque al régimen adversario de la libertad, la democracia y la propiedad. Han optado por acomodarse. “Existe una fuerte tendencia de los países a adaptarse para encajar. A …
