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Cada vez más lejos del mundo

Madrid.- La presidenta Claudia Sheinbaum, la presunta máxima defensora de la “soberanía nacional”, decidió no participar en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ni tampoco en la reunión anual del G20. Ambos importantísimos foros representaban escenarios excelentes para explicar al mundo su visión de la realidad nacional e internacional y para tejer alianzas y acuerdos con otras naciones, en beneficio de México.

Tengo clarísimo que Sheinbaum es tan cobarde y aldeana como su antecesor, cuando ambos optaron por refugiarse en esa absurda y corrupta ratonera que son las conferencias de prensa conocidas como “las mañaneras”. Desde ese atril, la presidenta Sheinbaum se “comunica” con su país y con el mundo. Y lo hace rodeada de un grupo de impresentables pseudoperiodistas -pagados por su gobierno-, con preguntas a modo a fin de permitir respuestas cómodas al régimen.

Queda claro que tanto en la ONU como en el G20 los mandatarios se ven expuestos a críticas. Ya oímos al presidente Trump en la sede de Naciones Unidas: (textual) México es el epicentro de la violencia de los cárteles. Es inaceptable que Estados Unidos comparta una frontera de dos mil millas con un territorio controlado por cárteles enemigos.

El pasado domingo el genial caricaturista Paco Calderón hizo un repaso fantástico de las valoraciones que distintas instancias hacen de México.

En materia educativa, la OCDE ubicó a México en el penoso penúltimo lugar -37 de 38 naciones- de la prueba PISA (Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes). Ese resultado era esperable porque en la administración de AMLO y en la de Sheinbaum se ha trabajado más por el adoctrinamiento político de los alumnos que por el conocimiento. El resultado está a la vista. No puede Sheinbaum presumir nuestro sistema educativo. Da profunda vergüenza.

Y aunque en “las mañaneras” mienta Sheinbaum al repetir que nuestro sistema de salud es una chulada (mejor que el de Dinamarca, diría AMLO), la World Health Organization ubicó a México en el lugar 72 de 121 países en materia de salud pública. Nuestro sistema de salud no da para que la Sra. Sheinbaum pueda presumirlo en ningún foro, a riesgo de preguntas incómodas a la mandataria. Mejor no ir.

El Legatum Prosperity Index difundió sus resultados que valoran el potencial económico, siendo que México quedó en el lugar 85 de 161, muy mala posición por más que -curiosamente- a la Sra Sheinbaum sí le haya fascinado que México quedara en segundo lugar en cuanto a crecimiento del PIB por parte de la OCDE. Habría que decirle a nuestra presidenta que el nivel de deuda preocupa mucho a las calificadoras internacionales y que algunas ya consideran que nuestros bonos soberanos han alcanzado el grado de basura. Súmenle que el FMI ha difundido que México ronda en el nada bueno 56.9 % de su economía en la informalidad. ¿Arriesgarse a ir al G20 y que nos pregunte la prensa libre sobre esos temas? Definitivamente no.

Lograr el penoso tercer lugar mundial en  lo relativo a presencia de crimen organizado (World Population Review) no da prestigio alguno. Todo lo contrario. Más de doscientos mil homicidios dolosos en la cuenta de AMLO y su pupila no ayudan. Ni modo, no hay que ir a donde se les pueda cuestionar.

Eso sí, Sheinbaum ha anunciado que sí irá a la cumbre de la APEC donde China hará lo necesario para garantizar a nuestra mandataria una presencia cómoda, tersa, sin sobresaltos.

AMLO y Sheinbaum han alejado a México del mundo. Sus resultados dan vergüenza. Sus alianzas y protecciones a los criminales también. Son unos sinvergüenzas. Es cuanto…

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