El presidente del TSE advierte que ninguna norma permitía extender dos horas la votación, como ordenó un juez de la Suprema Corte que fue abogado del mandatario
El presidente del TSE advierte que ninguna norma permitía extender dos horas la votación, como ordenó un juez de la Suprema Corte que fue abogado del mandatario

Flávio Bolsonaro desconoce el triunfo de Lula y anuncia que impugnará los resultados. El presidente del Tribunal Superior Electoral advierte que no existía ninguna norma que autorizara prolongar dos horas la votación, como ordenó un juez de la Suprema Corte que fue abogado del mandatario.
Brasil entró en una crisis electoral la noche de este domingo, luego de que Bolsonaro anunciara que solicitará la anulación de las elecciones presidenciales en las que resultó vencedor Luiz Inácio Lula da Silva, debido a una decisión judicial sin precedentes que modificó las reglas de votación cuando los comicios estaban por concluir.
La controversia adquirió una dimensión institucional cuando el propio presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, reconoció que no existía ninguna disposición normativa que autorizara extender la jornada electoral y que la intervención del Supremo Tribunal Federal había provocado dificultades en el proceso.
La decisión que desató el conflicto fue tomada por Cristiano Zanin, ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), quien anteriormente fue abogado personal de Lula y llegó a la máxima instancia judicial por designación del propio presidente.
Zanin ordenó prolongar dos horas la votación, hasta las 19:00 horas, cuando el horario legal de cierre estaba fijado a las 17:00. La resolución respondió a una solicitud de la campaña de Lula, que denunció restricciones al transporte público que habrían impedido votar a numerosos ciudadanos.
Sin embargo, cuando llegó la orden, miles de casillas habían cerrado y sus urnas electrónicas estaban apagadas. La imposibilidad técnica de reabrirlas obligó a modificar el alcance de la resolución, permitiendo continuar la votación únicamente donde las casillas permanecían abiertas.
El resultado fue que algunos ciudadanos pudieron votar durante dos horas adicionales, mientras otros encontraron cerrados sus centros electorales.
El presidente del TSE reconoció públicamente la gravedad del problema.
"La decisión proferida después del horario de cierre de la votación generó dificultades en el proceso electoral", declaró Nunes Marques.
Explicó que había solicitado información técnica sobre la posibilidad de extender los comicios, a pesar de que no existía una norma que autorizara semejante medida.
También recordó que nunca antes se había adoptado una decisión de esa naturaleza y reivindicó las atribuciones constitucionales de la Justicia Electoral para organizar y administrar los comicios.
La intervención de Zanin abrió así una controversia sobre los límites de las facultades del Supremo Tribunal Federal frente al organismo especializado en materia electoral.
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato presidencial del Partido Liberal, anunció que recurrirá a los tribunales para desconocer el resultado.
"Es imposible reconocer los resultados de la elección en el contexto de cómo ocurrieron estas cosas", declaró.
El candidato opositor sostuvo que la ampliación del horario rompió el principio de igualdad entre los electores y denunció que nunca podrá saberse cuántos votos adicionales habría recibido en las regiones donde las casillas no pudieron reabrirse.
Su equipo jurídico prepara una impugnación que buscará demostrar que las decisiones judiciales alteraron las condiciones de la competencia electoral.
La controversia tiene, sin embargo, un elemento adicional: la campaña del propio Bolsonaro también había solicitado prolongar la votación, aunque únicamente en São Paulo, Paraná y Santa Catarina, debido a las fuertes lluvias y dificultades de desplazamiento. La petición de Lula era de alcance nacional
Lula obtuvo la reelección con una ventaja superior a 4.4 millones de votos, diferencia que constituye uno de los principales obstáculos para una eventual anulación.
Especialistas brasileños en derecho electoral consideran que la decisión de Zanin abrió la posibilidad de impugnar los comicios, pero advierten que una irregularidad no basta por sí misma para invalidar una elección.
Será necesario demostrar jurídicamente que las circunstancias denunciadas comprometieron la libertad del sufragio o la legitimidad del resultado.
La elección presidencial brasileña, por tanto, no ha sido anulada. Pero el anuncio de Bolsonaro, sumado a las objeciones expresadas por el propio presidente del Tribunal Superior Electoral, coloca ahora en el centro del conflicto una pregunta de consecuencias políticas y constitucionales: si una decisión judicial que modificó las condiciones de votación después del cierre legal puede justificar la repetición de los comicios.
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