Con el 51.78% de los votos frente al 48.22% de Bolsonaro, se convirtió en el primer candidato presidencial brasileño en ganar el balotaje tras quedar segundo en la primera vuelta
Con el 51.78% de los votos frente al 48.22% de Bolsonaro, se convirtió en el primer candidato presidencial brasileño en ganar el balotaje tras quedar segundo en la primera vuelta

Luiz Inácio Lula da Silva derrotó al ultraderechista Flávio Bolsonaro y obtuvo un cuarto mandato presidencial en Brasil, una victoria histórica que mantiene a la izquierda al frente de la mayor economía de América Latina.
Con el 99.99% de las secciones electorales escrutadas, el mandatario obtuvo el 51.78% de los votos válidos, frente al 48.22% de su rival, de acuerdo con los resultados oficiales.
El resultado representa una remontada para el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), quien había quedado en segundo lugar en la primera vuelta del 4 de octubre. En esa jornada, Bolsonaro consiguió el 47.03% de los votos válidos, frente al 45.16% de Lula, una diferencia superior a los 2.2 millones de sufragios.
La victoria convierte a Lula en el primer candidato presidencial brasileño que, desde el retorno de la democracia en la década de 1980, consigue ganar una segunda vuelta después de haber perdido la primera.
El mandatario, de 80 años, gobernó anteriormente entre 2003 y 2010 y regresó al poder en 2023, tras derrotar a Jair Bolsonaro en los comicios de 2022.
Durante la campaña, Lula defendió su gestión en materia de programas sociales, reducción de la pobreza y desigualdad, derechos laborales y protección ambiental. También prometió ampliar las medidas de apoyo a los sectores vulnerables y defender la soberanía brasileña frente a las presiones del gobierno estadounidense de Donald Trump.
Por su parte, Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, centró su propuesta en la seguridad pública, el combate a la corrupción y una reducción de impuestos y del gasto público.
Su candidatura también buscó dar continuidad al movimiento político de su padre, quien cumple una condena de 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022.
La contienda estuvo marcada por la polarización política, el descontento de sectores de la población ante el costo de vida y las acusaciones cruzadas entre ambos candidatos.
El triunfo supone un freno al avance de la derecha en América Latina, donde varios candidatos conservadores cercanos a Trump han ganado terreno electoral. Brasil continuará bajo un gobierno de izquierda, al igual que México, aunque Lula deberá negociar con un Congreso de mayoría conservadora que podría dificultar la aprobación de sus principales iniciativas.
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