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Cuando decir ‘sí necesito ayuda’ te salva la vida: la historia viva de los Centros de Integración Juvenil”

Hay historias que empiezan en silencio, con un “no pasa nada” o un “yo controlo”. Historias que se viven entre cuatro paredes, detrás de miradas cansadas, de noches sin dormir, de familias que ya no saben a quién acudir. Ahí, justamente ahí, es donde desde hace 56 años entran en escena los Centros de Integración Juvenil (CIJ).

En 1969, un grupo de mujeres encabezadas por Kena Moreno decidió no quedarse mirando el sufrimiento ajeno. Fundaron una asociación civil que hoy se ha convertido en una red viva de esperanza: 120 unidades a lo largo de la República mexicana, con presencia en mil 600 municipios, tocando vidas a través de escuelas, centros de trabajo, unidades de salud y espacios comunitarios.

CIJ nació para prevenir y tratar las adicciones, pero con los años entendió algo profundo: detrás del consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias, casi siempre hay dolor, soledad, duelos, ansiedad, depresión, estrés agudo. Por eso, su labor no se limita a “quitar una sustancia”, sino a acompañar a la persona completa, con equidad de género, respeto a los derechos humanos y un principio claro: la dignidad de cada ser humano es irrenunciable.

Durante más de cinco décadas, CIJ ha aprendido a escuchar. Escucha a niñas, niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, hombres y personas adultas mayores. Escucha también a madres, padres, parejas, hermanos y amigos que ya no encuentran las palabras. Y responde con un equipo multiprofesional de salud que brinda atención médica y psicológica, presencial o a distancia, porque pedir ayuda no debería depender de dónde vives o de si puedes desplazarte.

Para quienes enfrentan un consumo problemático, existe el programa ambulatorio de Centros de Día, con sesiones intensivas de tres a cinco veces por semana. Para quienes necesitan aún más contención, CIJ cuenta con Unidades de Hospitalización, con estancias cortas (un mes) o medianas (tres meses), donde cada persona es recibida no como un “caso”, sino como una historia que merece ser reescrita.

Cada plan de tratamiento empieza con un diagnóstico serio, en el que participan medicina, psicología y trabajo social. No hay soluciones mágicas, hay trabajo profesional, basado en evidencia científica y en un compromiso real con la vida. A la par, el programa de Investigación genera información para entender mejor el consumo de sustancias en México y diseñar estrategias más efectivas, mientras que el programa de Enseñanza forma y actualiza a profesionales que quieren sumarse a esta tarea.

Detrás de cada estadística sobre adicciones o salud mental hay un rostro, un nombre, una familia. Nadie debería enfrentar esto en soledad. Si tú o alguien a quien quieres necesita apoyo, Centros de Integración Juvenil está ahí para caminar contigo.

Atención psicológica CIJ Contigo: 55 5212 1212

WhatsApp/Telegram: 55 45 55 12 12

Pedir ayuda no es un signo de debilidad: es el primer paso para recuperar la vida.