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Información para decidir con libertad

Carta abierta para Andrés Manuel López Beltrán

Andy:

Después de ver tu video, es evidente que la austeridad también alcanzó tu discurso porque no dijiste nada nuevo. Estás repitiendo exactamente el mismo repertorio populachero, barato y aburrido de tu papá... ¡Además, te hiciste la víctima como él! 

Por el bien de todos, no confundas tener un apellido conocido con haber dado un discurso honesto y convincente. 

Para qué tener un argumento propio si puedes repetir hasta el cansancio las frases más usadas, gastadas y chafas del obradorismo: la mafia del poder, la etapa neoliberal, los conservadores, los ricos se robaron los recursos del pueblo, los medios de comunicación están en contra del movimiento porque le hemos quitado los privilegios a los malos (los ricos) y los hemos repartido entre los buenos (los pobres), el pueblo manda, bla, bla, bla... ¡Ni en las películas de Ismael Rodríguez hay tanto melodrama y en ellas, Pepe El Toro no llora ni se queja tanto cuando se hace la víctima! 

—Esdeke la calumnia, cuando no mancha, tizna… 

¿De verdad crees que puedes sacudirte las acusaciones que hay en tu contra con el mismo pañuelito blanco que agitaba tu papá para mentir (como es su costumbre) diciendo que gracias a él, la corrupción en México había sido erradicada?

¡JA!

¡Ese pañuelo del bienestar está manchado de mentiras, de corrupción, de traiciones y de sangre!

¿Las pruebas son indispensables para acusarte y son opcionales para que tú acuses?

Tienes todo el derecho a defenderte, pero no lo hagas descalificando a periodistas, ni a los medios de comunicación, ni a tus rivales políticos, porque al hacerlo, créeme que no estás demostrando con ninguna prueba que su información y sus acusaciones sean falsas. 

Ustedes en Morena son buenísimos para transformar las críticas y las preguntas incómodas en conspiraciones o en violencia política de género... ¡Ah, pero todos los halagos, los aplausos y el porcentaje de popularidad, los presumen como su más grande certificado de honestidad!

¡JA! 

¡Defiéndete mostrándonos las pruebas de tu inocencia y no lo hagas con base en descalificar a todo aquel que no comparte tu ideología política! 

Por el bien de todos, aprende a responder en primera persona... ¡El pueblo no tiene por qué declarar contigo!

El nombre y el apellido te abrieron las puertas, pero resulta que, según tú, es el pueblo el que tiene que ponerse enfrente de ti para protegerte cuando te hacen preguntas incómodas y te señalan como cómplice en actos de corrupción.

Sé que hacerse la víctima viene incluido en el repertorio familiar, pero todavía estás a tiempo de cambiar el libreto. Empieza por hablar en singular: qué hiciste tú, qué niegas tú y con qué sostienes tus acusaciones.

Al repetir y repetir y repetir tantas veces "el pueblo", no significa que le estás rindiendo cuentas... ¡Pareciera que lo estás citando a declarar en tu nombre!

Andy, si te presentas como heredero para pedir votos, no te presentes como huérfano cuando tengas que rendir cuentas.

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