Obviedades en el parque de Tampa. Cuando la noche del martes parecía no haber mañana para los Rays –porque les quedaban ‘tres outs de vida’– empataron el cuarto juego en la novena entrada y lo ganaron en extra-innings, en la décimo segunda entrada. Y, por encima de los oficiantes que pontifican en los medios acerca de los factores que incidieron en el resultado, este aficionado vive el rey de los deportes, desde su niñez, como metáfora de su entorno. En ese sentido, sobre los pormenores de lo ocurrido en el desvencijado parque Tropicana de Tampa, van un par de obviedades que, por serlo, se suelen pasar por alto.
Sheinbaum y Kevin Cash. Por extraño que parezca, se puede descubrir una lección de Kevin Cash, el controvertido manager de los Rays, a la presidenta Sheinbaum (envuelta en sus propias controversias). Para remontar, lo que se llama remontar el marcador, podría decirle Cash a Sheinbaum, lo primero es comprender que vas perdiendo el partido y estás a nada de perder la serie. No es el fin del mundo, porque “en el béisbol no hay nada escrito”. Lo grave es ir perdiendo el juego por paliza al concluir la segunda entrada –de un partido pactado a seis: tu sexenio– y pretender que te crean que lo vas ganando. Y que si lo terminas creyendo, no le encontrarás sentido esfuerzo de remontar un marcador adverso, porque tú lo quieres ver como favorable.
Remate. Pero lo más importante: lo tuyo no es un espectáculo deportivo. En tu derrota iría el destino de tu nación y de su gente, podría rematar Cash para no ofender con otros factores de aquella remontada de su equipo: excelencia, combatividad y notable cohesión, no como la incompetencia en guerra intestina por puestos, privilegios e impunidades de por acá.
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