Programa doble. Esta semana, programa doble temático: la decadencia de la era de López Obrador. Por un lado está el tiro de gracia a su aberrante obra de sumisión del árbitro electoral, con el mando (que él sembró en el INE) en el papel estelar de una exhibición grotesca de actos corruptos. Por otro lado, el acuerdo adoptado por la Unión Internacional de Magistrados para expulsar a la delegación mexicana, representada por la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos.
El descrédito internacional. Una holgada mayoría de delegaciones de la unión acordó que la organización de juzgadores mexicanos perdió su independencia y su carácter apolítico al respaldar la captura Poder Judicial y traicionar así la carrera y la autonomía del sistema. Una a una fueron desmentidas las falsificaciones que intentó hacer valer el presidente de Tribunal de Justicia de la CDMX, en defensa del golpe de AMLO a la separación de poderes.
INE canalla. Aparte de cooptado, esta semana apareció, además, corrompido, encanallado, el otrora órgano autónomo que fuera ejemplar árbitro electoral antes de su destrucción por López Obrador. Las principales de lunes y martes de Reforma y la de ayer de La Aurora, con una documentada columna de Pablo Hiriart, dejan ver un desfile de personas y acciones que encajan con la definición de la palabra canalla: bribón, gente baja, ruin. Y con los sinónimos de encanallar: envilecer, pervertir, degradar. El lodazal le da la razón a Hiriart: “Guadalupe Taddei (presidenta del INE) no tiene capacidad jurídica ni ética para ser árbitro de la elección federal del próximo año”.
Sorpresa presidencial. Una grata sorpresa irrumpió en la mañanera del martes: la presidenta no arremetió contra los medios que mostraron el cieno: le pidió aclaraciones al INE y habló de auditar las canalladas. A ver.
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