Se suman los escándalos en el INE y muchos de ellos tocan a la puerta de la presidenta del Consejo General, Guadalupe Taddei. El más reciente —que su chofer sea apoderado de una empresa contratista del órgano electoral— es solo la punta del iceberg.
Ya tuvo que despedir a Jesús García González cuando fungía como director de Administración, precisamente por un conflicto de interés, pues había sido representante legal de proveedores importantes.
Más vale, como exigen representantes del PRI y de Somos, que las cosas se aclaren con puntualidad. La autoridad electoral debe contar con toda la legitimidad y no puede estar sujeta a percepciones negativas, mucho menos cuando ya inició el proceso electoral.
Tribunales: perder la vergüenza
Rafael Guerra, presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, acaba de demostrar que no solo perdió la independencia, sino también la vergüenza.
La Asociación Internacional de Jueces expulsó de su organización a la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos por "paleros", por solapar la reforma judicial y no hacer nada por impedirla. Guerra salió al paso tratando de minimizar el asunto y buscando pretextos de todo tipo, aunque en el fondo sabe que el desprestigio lo tienen bien ganado los jueces oficialistas, quienes colaboraron gustosos en el debilitamiento del Poder Judicial a cambio de mantener puestos y prebendas.
La negligente fiscalía de Sinaloa
Uno de los mejores ejemplos del doble rasero que impera en la procuración de justicia son las dos varas con las que se miden los casos.
En Sinaloa, la familia de Carlos Eduardo Galván Valenzuela exige que la fiscalía local y, en su caso, la FGR investiguen a Ricardo Valverde Cárdenas, quien fue secretario de Economía de Rubén Rocha Moya y es, además, el dueño del establecimiento donde Carlos Eduardo fue secuestrado en octubre de 2025, fecha desde la cual se desconoce su paradero.
Para colmo, la última localización satelital del celular del joven marcó que se encontraba en las inmediaciones de la casa del ahora exfuncionario.
Brenda Valenzuela, madre de Carlos Eduardo, con toda razón exige que las autoridades hagan su trabajo, pero simplemente no quieren.
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