La semana pasada evoqué la conmemoración del centenario de nacimiento del influyente sacerdote católico Ivan Illich, ofreciendo un bosquejo de su formación y primeras actividades. Aquí se presentan algunas ideas que diseminó en nuestra región mediante alianzas eclesiales, y que gestaron efervescencia contra la hegemonía estadounidense. Tras presentar el contexto, se ofrecen algunas pinceladas de sus propuestas, bordando en los temas de educación, tecnología y convivencialidad.
Contexto. El interés de un Estados Unidos, país que emergía del macartismo, era voltear su rostro hacia América Latina, en el contexto de la Guerra Fría, y acicateado por el triunfo de la Revolución Cubana. Su política se proponía configurar una visión lineal del desarrollo económico y social, embebida en la Alianza para el Progreso, orquestada por Walt Rostow, durante el régimen del presidente Kennedy.
Desde esa perspectiva, se sostenía que nuestra región sólo podría superar sus ‘rezagos históricos’ mediante la educación, transitando linealmente por cinco etapas que permitirían el “despegue” hacia una sociedad de consumo masivo. Como ya se dijo en el artículo pasado, Illich estableció tres Centros de Información y Documentación (CIDOC) para oponerse a semejante propuesta. Durante una década logra convertirse en un dique insalvable, conteniendo con sus enseñanzas, las intenciones hegemónicas estadounidenses.
La misión de CIDOC era la formación en lenguas y la aculturación (anticolonial), entre los emisarios de Alianza para el Progreso y los misioneros de la iglesia católica. La formación crítica ofrecida promovía la convivencia sin mediaciones, el valor de todos los seres humanos, el cuidado de la naturaleza y una profética precaución hacia el uso de la tecnología. El trio Illich-Cámara-Méndez Arcel impulsó exitosamente la igualdad, la interculturalidad y el derecho al bien común. Los obispos articularon y diseminaron muchas ideas de Illich en el contexto de la Teología de la Liberación.
Cuando la CIA (según confirmé en los Archivos Nacionales de EU), se apoyó en el ala conservadora del Vaticano (Antiguo Santo Oficio) para frenar la Teología de la Liberación, Illich fue convocado a Italia para ser juzgado. Pero la amplia cobertura del New York Times evitó que fuese excomulgado. Así fue como renunció, por decisión propia, a presidir misas públicas. A los sacerdotes católicos se les prohibió participar en las actividades de CIDOC. Carente del apoyo eclesial, Illich tuvo de cerrar CIDOC y convertirse en el educador itinerante que conocí.
Educación. La influencia de Ivan Illich desbordó las fronteras latinoamericanas. Carlos Tello Macías cuenta en sus memorias (Ahora Recuerdo) que Jerry Brown, ex-gobernador de California y posteriormente alcalde de Oakland, fue invitado a cenar a su casa por José María Sobert. Ivan Illich también asistió porque estaba ofreciendo un seminario para capacitar a los educadores, porque el alcalde Brown deseaba introducir las ideas sobre la sociedad desescolariada, en las escuelas de Oakland.
Tecnología. Illich pensaba que los ideales para integrar una sociedad libre, igualitaria y convivencial se perdieron con la tecnificación que, al promover el individualismo y La máxima eficacia, afectaron la convivencia y deterioraron los recursos naturales y la biósfera.
Teología. La concepción de Illich sobre una sociedad igualitaria, digna y con derechos equivalentes germina y se cataliza como parte la Teología de la Liberación, en el Concilio Vaticano II, (1962, 1965). Así, las comunidades estigmatizadas empezaron a oponerse a las prácticas opresivas. Paulo Freire, el influyente educador brasileño, e impulsor esas ideas, recibió la influencia de Illich, durante su estancia en Cuernavaca.
En un momento histórico en que la inteligencia artificial implosiona las formas de ser, hacer y conocer lo propiamente humano, vale la pena revisitar esas ideas. Aunque el devenir ha empolvado las huellas de Illich, sus ideas no han perdido vigencia y siendo un faro que nos orienta hacia las rutas de la equidad y la convivencialidad. Por ello, su presencia en las nuevas generaciones resulta ineludible.
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