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Ordalía judicial contra la jueza Magaña

El Tribunal de Disciplina Judicial,  es el garrote a los jueces imparciales y adversos al régimen, y el Órgano de Administración Judicial zanahoria para los “jueces” parciales, de acordeón, y adeptos al régimen. Esas dos piezas del cuarto de máquinas de la justicia mexicana, están operando con singular alegría y desfachatez.

Sí, ese Tribunal de Inquisición medieval, Comité de Salud Pública de la Revolución francesa, que puede mandar a la guillotina a los jueces rebeldes como la jueza, en retiro, Martha Magaña, o el juez Sigales Obrador, ayer tuvo una audiencia donde compareció.

Compareció frente a los ladrones de su profesión para que le revisen su actuación cuando vestía la toga. Divertimento puro. Los capos de mafia judicial, acusado a la víctima de robo de ser la perpetradora del delito. Por eso los mapaches judiciales impidieron el acceso a los medios de comunicación en la sesión, como quería la jueza Magaña. Todo en fuera de la luz, en las penumbras de la represalia personal.

Recordemos que la jueza Magaña, concedió una suspensión en el amparo, contra la reforma judicial. Los neogendarmes de la moral judicial obradorista, acusan a Magaña de actuar con ineptitud al conceder esa suspensión en el amparo, suspensión que era provisional, y que es, precisamente, la esencia del amparo. Sin esa medida previa, antes de juzgar el fondo de un asunto, ¿para qué sirve el amparo? ¿para qué sirve el amparo, cuando ya, una autoridad demolió una casa, o un pelotón fusiló a un culpable?, decían los viejos maestros de derecho en las clases de amparo.

La jueza Magaña, actuó conforme a sus facultades, porque defendió el trabajo de los juzgadores y juzgadoras, amparados por un derecho fundamental… Todo lo demás es venganza, desquite puro. Es una ordalía judicial, donde sufrirán un tormento en agua hirviendo o hierro candente, por haber dudado de la divinidad del dios de Macuspana, la santidad de la iglesia de la cuarta transformación y su credo lacayuno. Ese es el pecado de la jueza Magaña. Querer ser independiente, en un país donde triunfa el empresario que se agacha, el abogado de la coima, el diputado de la lisonja, el periodista lambiscón, y el juez cobarde, títere de los poderosos.

El caso de Martha Magaña, egresada de la Universidad Michoacana, será tratado en sede internacional. La patanería de su proceso persecutorio e intimidatorio será conocido por quienes juzgan internacionalmente esa reforma al poder judicial. El poder judicial se fundó por Morelos en Ario de Rosales, Michoacán; una michoacana comenzó el derrumbe de ese poder judicial del acordeón, ese poder judicial falsario, ese poder judicial que se quitó la venda de los ojos, y  con la balanza pesa las monedas a cambio de sus fallos.

Colofón.- La pelea entre Lenia Batres y Yazmín Esquivel, no es por la presidencia de la Corte; es por el control del Órgano de Administración Judicial, donde está el dinero.

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