La obsesión por pillar en falta a gobernadores del PAN sólo ha hecho quedar en ridículo al gobierno federal y a la instancia que debería ser la mejor informada del país, la Presidencia de la República.
Por información equivocada que le pasan a la presidenta, de nueva cuenta volvió a equivocarse. Y feo.
Los errores al atacar en falso a los gobernadores de Querétaro, Chihuahua, Guanajuato y al exgobernador de Baja California, revelan que la prioridad es crear enemigos donde no los hay.
El enemigo de la presidenta, y el enemigo de México, es el crimen organizado, no los gobernadores de Acción Nacional.
Por todos lados aparece la mano criminal de la delincuencia que lo mismo roba a los trabajadores, a los pequeños y medianos comerciantes, a Pemex, al fisco, se apropia de los puertos y tiene capturado al Estado mexicano en buena parte del territorio nacional.
¿O no está ahí el problema?
Los asesores de la presidenta, tan inútiles como intoxicados de ideología, desvían la legítima lucha por la soberanía nacional hacia adversarios electorales, y no donde debería enfocarse: contra los criminales de los cárteles de todo tipo.
El lunes la presidenta acusó al gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, de invitar al embajador de Estados Unidos a poner la primera piedra de una academia de policía.
Le irritó que lo hiciera sin avisar a la secretaría de Relaciones Exteriores ni invitar a nadie del Gabinete de Seguridad.
Un resbalón más, por falta de información correcta.
La SRE sí fue informada de manera oficial. Al evento sí fueron invitados los más altos representantes del Gabinete de Seguridad en el estado.
Desde luego, asistieron. Ahí estuvo el comandante de la zona militar, el representante de la Guardia Nacional, y el delegado de la Fiscalía General de la República.
Para componer la equivocación, la presidenta dijo que para hacer ese tipo de convenios era preciso contar con el aval de la cancillería.
Tal vez, pero ese es otro tema, que nada tiene que ver con el aviso a la SRE, ni con los sentimientos por no invitar a nadie de la Sedena, FGR ni de la GN.
¿A santo de qué la cancillería va a mandar llamar al embajador Johnson?
La presidenta Sheinbaum sabe que está rodeada de mentirosos, como Villamil que dijo que la foto de una funcionaria que asoleaba sus piernas en un balcón de Palacio había sido una imagen falsa, creada por Azteca con inteligencia artificial.
Y si está rodeada de asesores mentirosos que le inventan chismes en lugar de entregarle información precisa para gobernar, no hay manera de que ella no se embarque y mienta.
El punto, de por sí lamentable, es más profundo.
La lucha electoral contra el PAN o el partido opositor que sea es tarea de Morena.
Pero el enemigo de la sociedad, de la paz, de los negocios y de la inversión, es un monstruo que se expande como la humedad: la delincuencia organizada.
Esa es la tarea del gobierno, y no estar a la caza de si Maru Campos se pasó un alto o Mauricio Kuri se rascó la nariz.
Recomendar Nota
