Se le quema la casa al obradorismo. Llego el fuego a la quinta La Chingada, en Palenque, Chiapas. Y de inmediato salió AMLO a anunciar su nuevo libro, “Pueblo”. Apagar fuego con más fuego, encono, discordia, odio; fuera máscaras: “lucha de clases”, pero de mentiritas. ¿Por qué? Primero, porque “bendijo” las redes sociales y ahora las “maldijo”, pero uso una red social, YouTube, de Alphabet, Inc., que tiene un valor en el mercado de más de 500 mil millones de dólares, con 2,800 millones de usuarios activos mensuales, e ingresos anuales por más de 60 mil millones de dólares. Sí. El AMLO “congruente”, (el del Tsuru) ayudo este mes a amasar 1 billón 80 mil millones de pesos a esa “red social” que dice que, ahora, ya no es libre. Jajajaja. Habló contra los “machuchones”, en una red de las más machuchonas del mundo, que tiene ingresos por encima de los de América Móvil de Carlos Slim, o de todas las tiendas Oxxo del país. ¿Por qué no publicitó su nuevo texto en el periódico “Regeneración”, que reparte con el sudor de su frente su hijo Andy, casa por casa en Teapa, Jalapa Tacotalpa, Tabasco? Segundo, despotrica en contra de la injerencia extranjera, particularmente de europeos, y más concretamente de los españoles; muy “coherente”, sus últimos libros, tanto “Grandeza”, como el nuevo “Pueblo”, los edita Planeta, una editorial española, que ingresó en 2005 más de dos mil millones de euros, 40,900 millones de pesos, el costo del Tren Suburbano hacia el AIFA. ¿Por qué no lo editó en el Fondo de Cultura Económica, de su amigo el español Paco Ignacio Taibo? ¿Allí no le dan las mismas regalías que los “conquistadores” españoles de Planeta?
La lumbre le llegó a los aparejos de los burros: su vástago y su amigo Amílcar Olán están señalados por ladrones; muchos de sus candidatos a gobernadores no quedaron. La impunidad y el crimen no son heredables, lo dijo Porfirio Muñoz Ledo. La dependencia petrolera, financiera, digital, alimentaria, tecnológica, médica, de gas, de exportaciones, de remesas, etcétera con Estados Unidos es enorme. Ni el más neoliberal de Harvard o del ITAM, defienden la deuda de Pemex, ni la supuesta “utilidad” del enorme endeudamiento público que firmó López Obrador.
Dice que está con el pueblo, y contra las oligarquías. Cierto. Absolutamente cierto. Les anestesió con tarjetas del bienestar a las masas, y no tocó ni con el pétalo de una rosa, menos de una reforma fiscal, a todos los ricos con los que se codeaba, y les dio negocios sin concurso.
El libro se lo dedicó a Claudia Sheimbaum, pero, macabra y malévolamente, la fecha también: AMLO volvió a aparecer en todos los noticieros, el primer día de los últimos cuatros años de gobierno de su sucesora, es decir, cuando ya el Congreso puede nombrar, por sus instrucciones, un presidente sustituto. Porque lo que dijo o quiso decir, Claudia tiene la Presidencia, pero Yo soy el supremo, diría Augusto Roa Bastos. Yo soy el “Pueblo”.
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