Instantánea. Habitamos la esfera pública de un país que ocupa hoy su atención en el reparto de puestos como botín de guerra, a través de sus engranajes partidistas del régimen. Un país en el que se siguen con interés los pasos de un más que presunto pillo, a su vez presunto cómplice de un hijo -investigado en Estados Unidos- de un expresidente. Un país en que, entre los beneficiaros de los puestos repartidos, hay una mujer sancionada ya en Estados Unidos por sus propios malos pasos. Un país en que el régimen se niega a entregar -a la justicia estadounidense- a procesados allá por sus ligas con el narco. Es una foto instantánea -y por tanto incompleta- de nuestro país, tomada de las portadas recientes de los diarios.
Escaneo. Pero tenemos un retrato más completo, sin excluir estas u otras taras, pero en sus raíces y ramificaciones: una “fotografía de cuerpo entero”, la llama Roy Campos en su preciso resumen de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI. Publicado ayer en El Economista, el texto de Roy más bien podría ser un escaneo a fondo del cuerpo nacional, sus órganos más dañados y sus zonas más indicativas de la gravedad del paciente y de la evolución -predecible a peor- de sus hallazgos. Una probadita.
Subvencionados. Dilapidamos el bono demográfico de la juventud promedio de la población. Ésta ahora envejece en el umbral de una nación con cada vez menos mexicanos activos, sosteniendo a más adultos mayores. Un erario raquítico, endeudado y deficitario, camino a la bancarrota, reparte subvenciones a casi la mitad de la población, sin resolver el problema de una segmento significativo que padece hambre, porque el reparto de recursos ‘universal’, en un esquema de clientelismo electoral, no llega o no llega con suficiencia a los más necesitados.
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